Trece mujeres y once niños han pasado por la casa de acogida en su primer año de funcionamiento.

La casa de acogida fue puesta en marcha por el ayuntamiento de Huesca en junio de 2000, con capacidad para 14 personas. Su objetivo es ofrecer a las mujeres víctimas de agresiones, malos tratos o amenazas, la posibilidad de empezar una vida de cero, con la ayuda de profesionales.

En su primer año de funcionamiento, la casa ha albergado a 24 personas, entre ellas trece mujeres y once niños, de entre diez años y meses. Ocho de las mujeres eran españolas, dos africanas, dos asiáticas y una europea. De entre las españolas, 7 eran de Huesca, 5 de Zaragoza y otra más de otra comunidad autónoma. Su media de edad es de 33 años, aunque las mujeres de entre 25 y 50 años han supuesto el 50% de los acogimientos. Al cabo de este tiempo, tres mujeres volvieron a su ciudad de origen, siete hubieron de ser trasladadas a otra comunidad autónoma, y tres permanecen en la casa.

El nivel de estudios de las mujeres que han necesitado entrar en la casa de acogida se sitúa entre "sin estudios" y las que tienen el graduado escolar. Cinco mujeres no tenían ningún hijo a su cargo, cuatro mujeres tienen un hijo, y otras cuatro, más de uno. En la mayoría de los casos, su autoestima es muy baja, y tienen una alta dependencia afectiva. Esta decisión puede ser la más importante que han tomado en su vida, puesto que tienen que comenzar de cero, teniendo en cuenta, además, los problemas económicos a los que también se enfrentan.

La dirección de la casa de acogida es desconocida por la sociedad, por evidentes razones de seguridad. En la mayoría de los casos, los maridos o compañeros agresores realizan amenazas, lo que hace que las mujeres tengan miedo constante. Y es que, todas las mujeres que llegan a esta casa son víctimas de malos tratos, físicos o psicológicos. Su llegada da paso al proceso penal, a través de denuncias contra los maltratadores, al tiempo que se abre también el proceso civil, con el inicio de los trámites de separación y divorcio. Cuentan, además de la ayuda judicial, con apoyo psicológico, laboral y formativo.

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