Cartas al director: Elboj: eficacia vigilada.

Santos Navarro

Fernando Elboj debió pensar que su desembarco en la secretaría del comité local de los socialistas le iba a conferir, además del reconocimiento institucional, el respeto orgánico. Craso error. Las familias, algunas a regañadientes, le permitieron esa pequeña veleidad porque nadie se jugaba nada y las cosas iban lo suficientemente bien como para evitar cualquier tipo de tensión interna.

Si Elboj se había hecho algún tipo de ilusiones sobre su control orgánico en Huesca, la sustitución como concejala de la recién nombrada consejera de Educación del Gobierno, Eva Almunia, ha servido para poner los puntos sobre las íes; para reafirmar algo que al alcalde parece que se le había olvidado: en el PSOE siguen mandando los mismos.

Elboj está recogiendo en esta legislatura un importante apoyo popular, fruto, esencialmente, de una forma de hacer política en la que el ciudadano aprecia significativos rasgos de empuje. Algo nada difícil si valoramos las trayectorias de los equipos de gobierno anteriores, de muy diversos pelajes políticos, que no pasarán a la historia en las páginas que hablen de eficacia y despegue espectacular de esta ciudad. Sea como fuere, el caso es que Fernando Elboj está en la pomada.

Y para que no se suba a las ?barbas? de alguna de las íes que ordena y manda en el PSOE, le han obsequiado con un anticipado miércoles de ceniza, en el que se le ha recordado aquello de que ?eres polvo y en polvo te convertirás?, si te atreves a desafiar al equilibrio orgánico imperante.

Elboj no ha conseguido imponer su criterio a la hora de la sustitución de Almunia, que pasaba por la llegada al Consistorio de la que ya fuera concejala en esa misma área en una de las épocas de Sánchez Carrasco, Mª Dolores Barrios. Tampoco ha permito que ocupara la vacante la que, parece, gozaba del placet del tandem Iglesias-Morlán, Olga Cerzócimo. Al final se ha corrido la lista y mucha paz y mucha calma.

Pero en el escarceo se han quedado algunos pelos en la gatera y la impresión de que, quienes batallaron tanto y tanto tiempo en la minoría, que es como los socialistas llaman a quienes no apoyaban a Iglesias y a Morlán, tienen un difícil ?sambenito? encima y la sensación de que para ellos sigue rezando, con absoluta vigencia, el célebre dicho de Alfonso Guerra: ?el que se mueve no sale en la foto?.

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