La residencia de menores Lorenzo Loste se cierra.

Los niños que la habitan serán trasladados a un piso céntrico. La medida se adopta tras firmas un convenio con Cruz Roja, que aportará el personal para atender a los menores, con la pretensión de normalizar sus vida, personalizando la relación existente con cada uno de ellos.

La residencia Lorenzo Loste se creó con cabida para unos 30 menores. Afortunadamente, el tiempo ha demostrado que no son tantos los niños que se encuentran en espera de adopción o en una situación de riesgo por la situación de sus familias. El hecho es que, a lo largo de los años, la media ha sido de unos cinco menores, desde recién nacidos hasta los 14 años.

Ante la posibilidad de ahorrar costos y de mejorar la situación de los menores, se ha remodelado un piso céntrico en Huesca, de 170 metros cuadrados, al que se les trasladará en breves semanas. Paralelamente, el Instituto Aragonés de Servicios Sociales ha aprobado un convenio con Cruz Roja, por 12 millones y medio de pesetas, por el que se crea esta unidad de convivencia que sustituye al centro residencial de menores Lorenzo Loste. Cruz Roja aportará los educadores y psicólogos. Su objetivo es normalizar al máximo la vida del menor y su socialización, personalizando la relación con cada uno de los niños y establecer procesos pedagógicos en los que también tendrán una participación activa los menores. La finalidad de este programa, y por tanto de la nueva vivienda, es suplir temporalmente a la familia en las funciones de guarda, educación y cuidado.

El futuro de la residencia Lorenzo Loste todavía no se ha definido, aunque todo apunta a que se convertirá en un nuevo equipamiento social para Huesca, que podría pasar por un centro de día. La decisión, en todo caso, se encuentra todavía en manos del Consejero de Sanidad, Consumo y Bienestar Social del Gobierno de Aragón

Comentarios