Devoción, magia y tradición se aúnan en la noche de San Juan en todo el Alto Aragón

La noche de este sábado marca el inicio del verano con celebraciones del agua, del fuego, Sanjuanadas, y romerías importantes como la de Cillas en Huesca

En la noche de San Juan se celebra la fiesta del fuego y del agua. Esta noche coincidente con el solsticio de verano se considera mágica por excelencia y todo en ella adquiere un carácter misterioso. La ancestral costumbre de ?sanjuanarse? consiste en lavarse en alguna fuente o arrollo antes de la salida del sol o con el rocío caído en las plantas. Existía la creencia de que con este ritual el cuerpo se libraría de enfermedades durante el año. Las jóvenes, pensaban que si se lavaban la cara en el momento en que tocaran las doce campanas, aparecerían con el rostro dotado de gran belleza.

Es una noche que se celebra en la mayor parte de las poblaciones del Alto Aragón. En Huesca, la tradición marca acudir a Cillas, donde desde tiempo inmemorial se dan cita, en torno a la fuente santa, romeros llegados de los puntos mas distantes de Aragon. Principalmente llegan de los llamados Siete lugares y de las Cinco Villas.

La cofradía de Nuestra Señora de Cillas ha programado para esa noche cultos religiosos que darán comienzo a las 23 horas con el rezo del rosario. A las 23.30 se celebrará la misa solemne, en la que actuará la coral Ars Nova de Alerre, y a continuación tendrá lugar la procesión y bendición de las aguas. Para facilitar el acceso al Santuario la Cofradía habilita un servicio de autobús a partir de las 10,30 de la noche, que saldrá del Coso alto, a la altura de la Plaza de la Inmaculada.

Antaño, en Huesca también se iba a las fuentes del Angel del Ibón y de la Salud, se realizaban bailes y se recorrían las calles de la ciudad con rondallas y música

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