Cecilia Buil y Roberta Nunes, a medio camino del Thumbnail

La escaladora oscense Cecilia Buil y la brasileña Roberta Nunes han recorrido ya la mitad del camino que les lleva hacia la cima del mayor acantilado del mundo, la pared del Thumbnail, ubicado en la costa del sur de Groenlandia , concretamente en el Torssuktak Fjordm de la gran isla.

Tras cuatro días y tres noches de intensa escalada, las deportistas han abierto una vía de 820 metros, de los 1.500 que tiene la pared, "en principio la parte más vertical y difícil" en palabras de Cecilia. Tienen previsto proseguir el ascenso mañana mismo, para llegar a la cima, según sus cálculos, el 10 ó el 11 de agosto, con la ventaja de que "la previsión meteorológica es buena en la próxima semana", según explicaba la deportista oscense, que prevé hacer unos 700 metros más de escalada.

Según explican las escaladoras desde la Tierra Verde, terminarán la vía, en lugar de en el propio acantilado, realizando una variante a la cima de la montaña, con la dificultad de que Roberta sufre un ligero esguince y de la permanente presencia de los mosquitos, con los que conviven en la pared.

Pretenden volver a subir por el corredor de nieve que sirve de ruta de escape hasta la repisa central y desde allá continuarán abriendo vía hacia la cima. En la primera fase del ascenso ha participado también el realizador de vídeo Jesús Bosque, que documenta la expedición y les acompaña en esta aventura junto al especialista en piraguas Gorka Ferro. Cecilia Buil comentaba la dificultad del inicio de la escalada, "el día 1 por la tarde fuimos a la base. El desembarco nos llevó varias horas, ya que tuvimos que subir una a una las bolsas con el material desde las piraguas, con la ayuda de Gorka. Después nos quedamos a dormir a unos 50 metros del agua en una gran repisa".

Las deportistas decidieron subir tan sólo los sacos de dormir, una esterilla, alimento y el material de una ascensión limpia, sin parabolts. Cecilia recuerda que comenzaron a escalar "a la izquierda de un diedro muy marcado que recorre por completo la parte inferior de la pared, pensando en pasar a unas placas que se encuentran a su izquierda, ya que el diedro-chimenea se encuentra en su mayor parte mojado, pero después nos fue imposible escapar del diedro hasta casi terminada la parte inferior, por lo que resultó una ascensión totalmente pasada por agua, con frecuencia con musgo muy resbaladizo y roca podrida, sombría y bastante expuesta, ya que la anchura de las fisuras no nos permitió asegurarla todo lo que hubiéramos deseado".

Como tenían previsto, las escaladoras utilizaron el estilo alpino, sin fijar cuerdas y, según apuntaba Cecilia, la dificultad técnica por el momento ha sido de 6c en libre y A2+, con varios largos de 6b y 6b+. Los tres expedicionarios pasaron la segunda noche encordados sobre un pequeño arroyo que desciende por la chimenea y todo el material de escalada, sacos de dormir y algunas prendas de abrigo quedaron totalmente mojados.

Cuando pudieron salir de la chimenea, la escasez de agua les llevó hacia la parte izquierda de la pared en busca de una pequeña cascada que baja de unos neveros situados en la parte alta, donde hicieron el tercer vivac, a escasos metros de la repisa que divide la pared.

Al día siguiente amaneció muy nublado y empezó a llover ligeramente, tras dos largos de cuerda llegaron a la gran repisa. El tiempo empeoró, por lo que tuvieron que dejar el material resguardado bajo una roca para el ataque a la cumbre justo debajo de un pilar de roca. Tras dos horas de caminar en diagonal ascendente primero y descendente después lograron llegar al corredor de bajada. Dos horas más tarde, alcanzaban el mar por pendientes de nieve de hasta 50 grados y dos rapeles finales bajo una cascada. Ferro les esperaba al pie del acantilado con las piraguas. Ya en el campo base, pudieron descansar y reponer fuerzas.

Cecilia y Jesús acudieron de nuevo a Apilatoq, un pequeño pueblo de unas veinte casas donde pernoctaron. Este viernes, ambos han comprado alimentos para llevarlos al campo base.

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