Todo lo que nos une

Luis Laiglesia

La unidad parece que se ha acabado imponiendo en las últimas movilizaciones en Aragón por tema del agua. Ya no se escuchan las discrepancias, que las hay e importantes, sobre las coincidencias, que las hay, y también importantes.

En el manifiesto leído por la cantautora Carmen París, tras la concentración de la Plaza del Pilar, se hacía un equilibrio casi imposible por obviar la palabra pantano, para no herir sensibilidades mas allá de lo permitido con unas elecciones en ciernes.

Más de un político se ha tenido que morder la lengua estos días con esta movilización y con la concesión de algunas medallas como la de Leopoldo Calvo Sotelo. Pero este es el precio que hay que pagar para poder ser considerado como una formación gobernante.

Aragón exige que el llano se ponga de acuerdo con la montaña por primera vez en su historia. De momento recientemente el Consejero de Medio Ambiente lograba sentar en la misma mesa a unos y otros, lo que no es poco, pero a la hora de buscar a los usuarios de las posibles regulaciones solo estaban en ese foro los regantes, y me pregunto, ¿dónde se encontraban los demás? ¿O pensamos decir a Europa que nos oponemos a un trasvase porque queremos solo regar las tierras de Aragón, por cierto, con otro trasvase?

En la próxima reunión entre las cuencas cedentes, la montaña, y los beneficiarios deberían estar los regantes, pero también los industriales, los hosteleros, hasta los habitantes de la ciudad de Zaragoza que, como reza un spot publicitario de dudoso gusto, podrán beber agua de calidad a costa de recrecer Yesa.

En fin, que no es hora de revolver este agua que por lo que podemos ver, tras el 23 de abril, siguen bajando calmada.

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