Miles de barbastrenses se suman a la Fiesta del Crespillo

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Cincuenta voluntarios y más de 10.000 crespillos han protagonizado la mañana del domingo barbastrense. Desde primeras horas se han encendido los nueve hornillos y las borrajas, el anís, la harina, el huevo, azúcar y un poco de leche se han mezclado con buena mano y en el punto justo para dar forma a los crespillos. Este tradicional postre del Somontano debe elaborarse el día de la Encarnación para que las oliveras se queden preñadas.

Aunque nadie se atreve a decir de forma exacta cuántos dulces se han repartido en la Fiesta del Crespillo, se calcula que se han superado los 12.000 de la pasada edición. Los barbastrenses no han querido perderse esta fiesta y, acompañados por el sol primaveral, han desfilado por delante de los hornillos haciéndose con los preciados dulces. La organizadora de esta jornada, Elita Davias, asegura que ?hemos encargado el buen tiempo? y recuerda que en los nueve años que lleva celebrándose esta fiesta, sólo uno hizo acto de presencia la llovizna.

Jovita Pardinilla, quien hace años introdujo en las escuelas barbastrenses este postre, ha puesto al servicio de la ciudad sus expertas manos ?crespilleras?. Hoy en día algunas casas continúan elaborando este dulce pero son las menos. Jovita Pardinilla rememora su infancia, cuando ?en las casa de todos los labradores se hacían crespillos el día de la Encarnación?.

El Crespillo es un postre típico de Barbastro y el Somontano cuya elaboración difiere de uno a otro cocinero, pero que siempre toma como base las hojas más tiernas de las borrajas. Joaquín Coll, uno de los cocineros voluntarios de esta fiesta, insta a los hosteleros a no dejar perder esta tradición.

Otro de los voluntarios, Luis Montes, considera ésta ?una fiesta entrañable y tenemos el deber moral de trasmitirla a nuestros descendientes. Un pueblo que pierde sus tradiciones se queda sin identidad?.

Por su parte, los hosteleros también han participado en esta fiesta aportando ?la mayor parte de crespillos que podamos?, como declara uno de ellos, Alberto Noguero. A pesar de que ellos son los profesionales de los fogones, Noguero afirma que en este caso los verdaderos profesionales son los amateurs de los crespillos y que no se les exige mayor calidad que al resto de voluntarios?.

De entre los cincuenta voluntarios, el más joven es Antonio, un barbastrense de 11 años que colabora en esta fiesta ?untando los crespillos en el azúcar? y que no ha esperado a las 12 de la mañana para probar el dulce sino que ha ?metido la mano antes?.

La Plaza del Mercado ha visto como desfilaban por ella buena parte de los ciudadanos de Barbastro y de otras localidades del Somontano que han querido degustar un año más el postre que da nombre a esta fiesta.

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