¿Hay alguien ahí?

Nuria Garcés

Me imagino a los habitantes de Canfranc o de Villanúa, acercándose, poco a poco, al túnel de Somport, sorteando los ?peligros? del viento, la nieve y los aludes, y con ambas manos a modo de bocina haciendo esa pregunta, a la espera de que alguien, al otro lado, responda. ?¿Hay alguien ahí??. Lo propio harían los habitantes de Bielsa y los pocos de Chisagüés, ante el túnel de Bielsa. Y a los de Formigal, vamos a mandarlos a dar unas voces a la frontera del Portalet.

Claro, son las desventajas de estar aislados y algo hay que hacer para comunicarse. Yo no he tenido la necesidad de ir a Francia en estos días, y seguro que muchos de ustedes tampoco, pero el mero hecho de ir por la autovía de Zaragoza y leer en los paneles informativos electrónicos aquello de ?Cerrado Somport, Bielsa y Portalet?, me daba claustrofobia. En pleno siglo XXI estamos aislados. ¡Qué sensación!. Cuando existen quitanieves, mil métodos para luchas contra las inclemencias del tiempo, y un (permítanme la expresión) súper túnel recién inaugurado, no podemos ir a Francia por carretera desde Huesca. Me siento como en la Edad Media, qué quieren que les diga.

Bueno, ya sabemos porque nos lo cuentan algunos informadores franceses, que la decisión de cerrar el Somport es más política que otra cosa. Que aún tiene que ser la primera vez que caiga un alud en el Valle del Aspe. Pero, claro, su situación actual, su preocupación y su sensación de abandono es tan grande, que han decidido hacerlo todo por la tremenda. La sensación que queda al otro lado de la frontera, de todos modos, es muy triste. Muy aislada...

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