Manifiesto para la eliminación de la violencia de género

La violencia de género no es un problema de ámbito privado, sino que afecta a la sociedad en general. Es una expresión de la relación de desigualdad entre hombres y mujeres que está basada en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro.

El silencio y la resignación no son la respuesta, nunca deben serlo. Ni para la víctima de malos tratos ni para quienes convivimos con quien los sufre, sean físicos o psicológicos. No podemos tolerarlo. La sociedad no puede permitir que los agresores ganen la partida a las víctimas y somos las personas que formamos esta sociedad quienes tenemos la obligación de provocar el cambio.

Las instituciones públicas juegan un decisivo papel al ofrecer una atención específica para los casos de mujeres víctimas de violencia al propiciar una prevención que empieza con la educación de nuestros hijos e hijas en la igualdad y en el diálogo. La víctima de malos tratos ha de ser consciente de que necesita salir cuanto antes de la espiral de violencia física o psicológica.

No basta con lamentarse cuando una de esas muertes se convierte en protagonista de los medios de comunicación. Hemos de asumir una responsabilidad mucho mayor y no debemos callar porque el mutismo y la pasividad nos convertirían en cómplices. Hemos de impedir que alguien haga daño amparado en el silencio de la víctima y de quienes la rodean.

Os proponemos un primer paso, una iniciativa en la que os invitamos a participar. Vuestro nombre, sólo eso, como testimonio de que formáis parte de una sociedad comprometida en la defensa de las víctimas, en la que los malos tratos no tienen cabida y los agresores se ven en la necesidad ineludible de cambiar su comportamiento. La violencia de género es un obstáculo para la igualdad, el desarrollo y la paz de los pueblos porque impide a las mujeres disfrutar de los derechos humanos y de las libertades fundamentales propias de una sociedad en la que todas las personas somos libres e iguales.

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