Cartas al director: El Obispo de Huesca y Jaca condena el terrorismo

Jesús Sanz Montes, Obispo de Huesca y de Jaca

Como Obispo de las Diócesis de Huesca y de Jaca, junto a todas nuestras comunidades cristianas, uno mi repulsa ante la masacre sin nombre de la barbarie terrorista. Hacemos nuestra la indignación dolorida que comparten todas las personas de bien. Una vez más, lamentamos un brutal atentado que la banda terrorista ETA ha perpetrado en nuestra patria española para forzarnos a aceptar sus lenguajes, sus mapas y su horror.

Han extendido una pancarta sin que nadie se lo pidiera; nos han vuelto a imponer su mensaje que no deseábamos leer; lo han escrito con la sangre de personas inocentes y sencillas a las que han segado sus vidas. ¿Por qué? ¿Quiénes son y dónde están? Debe estar muy loca y trastornada la mente y el alma de quienes así y por eso matan a sus hermanos reviviendo en su delirio la tragedia inútil de Caín. No hay bandera que izar, ni patria que invocar, ni tierra que conquistar, ni historia que contar? cuando el método es un crimen cobarde, premeditado y atroz. Lo lamentamos con tristeza serena y rebeldía creyente sabiendo que Dios se apena con nosotros y con nosotros dice también ¡no!

En estos momentos de consternación humana pedimos a nuestros representantes políticos que tengan la grandeza de ánimo de unir todas sus fuerzas en la erradicación sin paliativos de esta lacra de nuestra sociedad. Que no se juegue con las víctimas ni se enjuaguen los intereses de partido, cuando la vida y la libertad de tantos, de todos, está en entredicho y bajo amenaza real, pues serían siempre juegos deleznables y enjuagues mezquinos. Invito a expresar cívicamente el rechazo de los atentados participando en las manifestaciones que en nuestras principales ciudades se harán, uniéndonos en el repudio de la violencia terrorista y en el deseo sincero de la paz.

Además de la repulsa y de la petición, elevamos sobre todo nuestra plegaria al Señor para pedir por el eterno descanso de todos los fallecidos en tan terrible suceso. Deseamos la pronta recuperación de los numerosos heridos, y quisiéramos comunicar un mensaje de consuelo y esperanza a los familiares y amigos que lloran la pérdida de sus seres más queridos. El Señor misericordioso acoja en su bondad a los caídos, y consuele con su paz a quienes más la necesitan en estos momentos de profundo dolor.

Con estas intenciones invito a las dos Eucaristías que en sufragio por las víctimas fallecidas, presidiré para toda la comunidad diocesana el próximo sábado día 13 en las catedrales de ambas Diócesis: en Jaca tendrá lugar a las 13 h. de mediodía, y en Huesca a las 18 h. de la tarde. Pido también que en cada una de nuestras parroquias y de nuestras comunidades religiosas, se celebre oportunamente una Misa funeral por las intenciones dichas.

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