El director del IPE de Jaca ve con optimismo el futuro de este centro en su 60 aniversario

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El Instituto Pirenaico de Ecología celebra este lunes en Jaca su 60 aniversario, con dos conferencias sobre ?Historia del IPE desde sus inicios?, a cargo de Juan Pablo Martínez Rica, director del insituto, y sobre ?Ecología y sociedad?, a cargo de Juan Puigdefábregas, ex director del IPE. Juan Pablo Martínez ha destacado la importancia de este centro en la formación de investigadores y ha indicado con relación a su futuro que se ve con ?perspectivas positivas, aunque dependerá de los cambios en la organización de la investigación científica en España?.

En 1.942 fue creada por orden ministerial la Estación de Estudios Pirenaicos, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con sede en Jaca, cambiando su nombre en 1.948, cuando pasó a denominarse Instituto de Estudios Pirenaicos. La dirección y vicedirección del Instituto estuvo en Barcelona y Zaragoza, respectivamente, hasta que en 1968 se nombró un director radicado en Jaca y se trasladaron a esta ciudad todos los servicios del IPE. Por otra parte, el mismo Consejo Superior creó en 1963 el Centro pirenaico de biología experimental, a partir de un núcleo de investigadores vinculados a la Universidad de Barcelona. En 1.984 se fusionaron para dar lugar al actual Instituto Pirenaico de Ecología.

En un principio el ámbito geográfico de estudio se redujo a la cordillera pirenaica y sus territorios adyacentes, pero con el tiempo se ha generalizado a cualquier territorio de montaña. La multidisciplinaridad sigue siendo una característica propia del Instituto. Geólogos, zoólogos, botánicos o geógrafos, entre otros, han trabajando juntos en Jaca desde hace 30 años.

Juan Pablo Martínez ha destacado la importancia del IPE al no contar en Aragón con una Facultad de Biología, y ha señalado que personas relevantes en el mundo académico o en la gestión medio ambiental se han formado en este centro.

La principal finalidad ha sido y es la investigadora. En el momento de la fundación, se procuró elevar el nivel de conocimiento científico del Pirineo, objetivo conseguido sobre todo en los sectores central y occidental de la cordillera, donde tardaron en llegar las Facultades universitarias especializadas en ciencias naturales.

Con relación al futuro de este centro, Juan Pablo Martínez ha manifestado que espera que ?siga mejorando y creciendo?. Las perspectivas son positivas, ?aunque su futuro dependerá de los cambios en la organización de la investigación científica en España y del papel del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, como órgano vertebrador de la investigación científica multidisciplinar?.

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