Ideas singulares

Pablo Barrio Aller

Si adelanto que en estas líneas voy a hablar sobre la idea de nombrar árboles singulares como monumentos de interés local, no quitaré la razón a aquel que opine que eso no es una idea singular, que eso lo son los árboles propuestos pero que la idea no, que la idea no es singular, que la idea es lo que se suele denominar como una gran idea.

Gran idea la que propuso en su día el Justicia de Aragón de declarar a estos árboles de interés social. Gran idea la de Ecologistas en Acción y los agentes rurales que han decidido realizar un listado de árboles singulares para cumplir la propuesta del primero. Gran idea la de mejorar la idea inicial (gran idea, por cierto) de hacerlo con un solo árbol con el fin de extenderlo a más, por considerar el número muy escaso para la riqueza arbórea de la zona. Grandes ideas.

Habrá quien opine, sin embargo, que esta es la mayor chorrada que ha escuchado en los últimos tiempos, lo que se suele denominar una soberana chorrada. A esas personas insinuarles que, tal vez, sería mejor pensar que la chorrada es acabar con esos árboles, talarlos de nuestros paisajes para hacer de nuestra memoria una mesa que, con el tiempo, destrozarán las termitas, con su tchi-tchi doloroso, casi tanto como el de ver caer un árbol hermoso.

Con la iniciativa de los árboles singulares no veremos caer árboles como el chopo apodado como ?El abuelo?, ni los veremos convertidos en papel en el que luego apuntar todo el dinero que nos hemos embolsado, quizá con un poquito menos de aire que poder respirar.

Y esto me recuerda a las ideas singulares, renombradas como grandes ideas, ya que el proyecto de catalogación de los árboles singulares de la Comunidad autónoma como monumentos de interés local es, sin duda alguna, otra gran idea. Lo única que me apena de las grandes ideas es que tenga razón el escritor español Noel Clarasó cuando escribe que ?las grandes ideas son aquellas de las que lo único que nos sorprende es que no se nos hayan ocurrido antes?.

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