Calor y parásitos, los principales enemigos en verano de nuestras mascotas

En verano nuestras mascotas se enfrentan a dos condiciones diferentes a las del resto del año: el calor y los parásitos. Para combatirlos, Alejandro Cartarlenas, veterinario de la Clínica Veterinaria de Barbastro, aconseja evitar dejar a los perros expuestos al calor y la utilización de insecticidas.

Castarlenas explica que especialmente los perros son muy ineficaces a la hora de eliminar calor, dado que no transpiran ni sudan, y su única forma de hacerlo es mediante el jadeo. Por eso hay que tener mucho cuidado de no dejar a este tipo de mascotas en un lugar donde pueda pasar calor, como sería dejarlo en el coche mientras el dueño se va a comprar. Durante ese rato sería fácil que se diera un golpe de calor, lo que el perro manifestaría apareciendo tumbado y jadeante, no reaccionaría ante estímulos ni sería capaz de levantarse. Castarlenas explica que lo que se debe intentar es bajar su temperatura corporal.

También se debe tener en cuenta que la dieta de perros y gatos sea adecuada, que tengan siempre agua a su disposición (fresca pero no de la nevera), y evitar sacar a pasearlos a las horas puntas de calor.

Otro aspecto a tener en cuenta durante estas fechas de calor es que parásitos como pulgas, garrapatas y mosquitos pueden ser portadores de enfermedades. En gatos este problema no es tan frecuente porque no suelen salir de casa con su propietario. Las pulgas acechan todo el año, pero en verano aumenta su presencia en perros y gatos. Las garrapatas son parásitos que aparecen en abril y hasta septiembre, e incluso aparecen antes si acompaña el buen tiempo. Se debe tener especial cuidado con las garrapatas porque son portadoras de enfermedades que pueden ser muy peligrosas.

Los perros en verano realizan la muda, por lo que hay que cepillarlos con mayor frecuencia, utilizando un peine que variará según la raza del propio animal y su pelaje. Para los mareos en los viajes en cualquier vehículo, Castarlenas aconseja acostumbrar al animal a viajar en ellos desde cachorro, y si aún así persisten los mareos se les puede administrar biodraminas o tranquilizantes.

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