José Ignacio Guridi Lasa reconoció que colocó la bomba del atentado de Sallent de Gállego

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El miembro del "comando Totto" de ETA José Ignacio Guridi Lasa reconoció en la comisaría que confeccionó el artefacto explosivo y colocó la bomba-lapa en los bajos del vehículo oficial de la Guardia Civil, que causó la muerte a dos agentes en la localidad oscense de Sallent de Gállego, el 20 de agosto de 2000, según informa Aragón Press.

En la primera sesión del juicio celebrada este lunes en la Audiencia Nacional, se ha dado lectura a la declaración policial del acusado, a petición del fiscal, después de que se negara a contestar, alegando que no quería "tomar parte en este acto", porque "los derechos de los vascos no se respetan".

En la declaración ante la Ertzaintza, Guridi Lasa ha admitido su participación en cinco atentados terroristas, por este orden: el asesinato de José Luis López de la Calle, la colocación de un coche-bomba en Ágreda, el atentado en Sallent de Gállego, la colocación de dos artefactos en la discoteca "Txitxarro" de Deba, y el ataque al Centro de Menores de Zumárraga. A preguntas de los agentes ha descrito después, con todo detalle, cual había sido la preparación y ejecución de cada una de las acciones, y la participación concreta de los miembros del comando.

Guridi Lasa ha admitido su pertenencia a ETA, y ha manifestado que había captado para el comando a Asier Arzalluz, actualmente preso en Francia. Arzalluz, a su vez, captó al tercer integrante del grupo, Aitor Aguirrebarrena, que se encuentra en las mismas circunstancias.

Sobre este atentado, ha relatado que Francisco Javier García Gaztelu "Txapote" les proporcionó la información sobre la localización del vehículo oficial de la Guardia Civil. Se trasladaron a la localidad oscense, y después de comprobar los datos, el acusado se encargó de preparar el artefacto. Además, "yo mismo procedí a colocar la bomba-lapa en los bajos del Nissan-Patrol", ha admitido.

La fuerte explosión destrozó el vehículo y causó la muerte en el acto a la agente Irene Fernández Perera, cuyo cuerpo "salió despedido varios metros y dio contra un muro", según ha recordado el secretario del atestado. También resultó herido muy grave su compañero José Ángel de Jesús Encinas, quien murió poco después en el hospital San Jorge de Huesca. Como testigo, comparecía el padre de la agente fallecida, quien precisó que era su única hija y llevaba unos dos años en la Guardia Civil. Estaba "muy contenta" con su labor, y "siempre estuvo muy bien considerada y era muy eficiente".

El guardia civil que actuaba como secretario del atestado ha recordado también que, poco antes del atentado, había estado trabajado con los dos compañeros fallecidos en un caso de robo con intimidación, y alabó su labor porque "eran buenos profesionales". Sobre Irene Fernández destacó que era "muy trabajadora", y lo demostró cuando se produjo la riada de Biescas.

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