Carlos Pauner relata en su página web la ascensión al Gasherbrum I

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El montañero jaqués y descansa en el campo base después de alcanzar la cima de esta montaña el pasado domingo. Pauner relata en su página web como ha vivido la experiencia que le ha servido para reencontrarse con la alta montaña tras la experiencia vivida el pasado año en el Kachenjunga.

?Casi no doy crédito cuando consigo poner mis pies sobre la cima del Gasherbrum I. Son las 12 de la mañana y hemos tenido que realizar 10 horas de esfuerzo para llegar hasta este punto singular del Karakorum. Al final, nos hemos puesto de acuerdo todos los interesados en subir a esta montaña y hemos trabajado en equipo, abriendo una zanja en la nieve polvo que cubre toda la montaña. Doy los últimos pasos y observo lo que se esconde al otro lado. Impresionante. La verdad es que es una cima esbelta y con una panorámica soberbia. Todos los que estamos aquí nos hemos ganado a pulso la cumbre. El esfuerzo ha sido desmedido con respecto a la altura de esta montaña. 55 días de campo base, al final, estirando la cuerda al máximo, han dado su fruto. Hemos sido recompensados por nuestra paciencia y tesón?, indica Pauner.

El montañero añade que ?para mis compañeros Willi y Raquel, la emoción no puede ser más grande. Han coronado su primer ochomil y aquí están, los dos abrazados en lo más alto. Willi ha trabajado muy duro, pero se ha encontrado en muy buena forma. Raquel ha sabido sufrir como una jabata y ha entregado hasta el último ápice de energía para coronar?.

Pauner también relata la perdida de uno de los compañeros. ?José, también ha conseguido llegar al final. Estamos los 4 arriba y todos los demás compañeros de otras expediciones, sin cuya colaboración no habríamos podido subir. Unas cuantas fotos, abrazos, lágrimas de emoción y comenzamos el difícil descenso de esta montaña. El terreno es muy empinado, y las condiciones de la nieve muy malas. Vamos de cara a la pendiente y con sumo cuidado. De repente, José, nuestro compañero de Elche que se ha adelantado un poco, resbala y comienza a caer. En primera instancia parece que se detiene, pero no es así. Toma velocidad y se precipita en el vacío, con un salto de más de 800 m. Nos quedamos helados, pues ya imaginamos el resultado. No es posible sobrevivir a esa caída. Es difícil explicar el sentimiento de rabia e impotencia que sentimos. No nos conocíamos demasiado, pero estos días de expedición son mas que suficiente para entablar una bella amistad, la cual, de pronto y de forma cruel se ha quebrado para siempre. Que más podemos entregar a esta montaña? Que sacrificio último tenemos que realizar? No sé, pero cuando llego al campo base no siento nada. Estoy vacío. Solo tristeza por lo acontecido, sin que ningún atisbo de alegría llene este triste momento. Cima, si, pero que amarga ha resultado. Qué difícil llamada a su familia, para narrar lo peor que hubiese imaginado contar el la vida?.

Carlos Pauner termina su relato indicando que ?me voy a dormir, agotado, triste, aprendiendo una vez más lo crueles que son estas montañas o lo crueles que llegamos a convertirlas. Solo me queda la alegría de haber conocido a una buena persona, de haberle visto conseguir su sueño y de haber peleado codo con codo por conseguirlo. Solo espero que el tiempo reconforte a una familia destrozada, que acepten que los sueños de las personas marcan nuestro destino y que vivimos de acuerdo a nuestras creencias. Hasta siempre Jose?.

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