Pirineos Sur cierra un ciclo con la décimo tercera edición

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El Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur llega a su fin después de 22 días de conciertos, talleres, exposiciones, Mercados del Mundo y otras actividades paralelas. Esta décimo tercera edición ha estado cargada de novedades como los nuevos escenarios en Sallent de Gállego y Panticosa, el servicio regular de autobuses desde localidades como Jaca o Zaragoza para acudir a los conciertos de Lanuza o el Curso de Música Tradicional Aragonesa.

Pirineos Sur se ha confirmado como una de las citas indiscutibles del verano, un festival que ha dedicado la semana central al Sahel, una de las zonas más ricas musicalmente hablando. También, la música española ha tenido cabida con actuaciones como Ojos de Brujo y Paco de Lucía, dos de los conciertos que más expectación han levantado, con 3500 y 4500 espectadores respectivamente.

Esta nueva cita ha congregado a músicos de hasta 17 países durante 4 semanas destacando míticas figuras de la música étnica Cesaria Évora, la orquesta Baobab o los ritmos más innovadores de Natacha Atlas o Hypnotix.

Una vez finalizado el certamen, la Diputación de Huesca, organizadora de Pirineos Sur, se replanteará el futuro del festival a la vuelta del verano. Si bien no hay nada decidido en la institución provincial tienen claro que el evento ha completado un ciclo y que necesita de una reorientación para que siga siendo el festival de referencia de Aragón.

A la problemática de los accesos y aparcamientos, se suma en los últimos meses la reversión por parte de la CHE a un vecino de Jaca del terreno en el que están dispuestas las gradas.

Las Diputación de Huesca tiene tres opciones: dejar el festival en su actual ubicación ejecutando labores de mejora en el entorno, y en especial en el escenario; compartir el festival con otro valle, con lo cual habría una sola marca Pirineos Sur pero dos sedes, o conservar el marco del Pantano de Lanuza pero en otra zona del embalse que permita una mejor gestión del recinto.

A este respecto existe unos terrenos próximos al casco urbano de Sallent que sería una solución óptima. Ahora el problema es quien paga lo que costaría una operación en la que habría que construir un nuevo escenario y un nuevo recinto con los oportunos servicios.

El presupuesto de la decimotercera edición ha rozado los 700.000 euros, divididos en tercios para la Diputación Provincial de Huesca, patrocinadores y venta de entradas.

En cuanto a las medidas de seguridad, este año se ha querido reforzar las labores de Protección Civil con la habilitación de una lancha motora en el pantano para poder intervenir rápidamente ante una posible incidencia.

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