Danzantes, bocadillos y melón, unión perfecta en la Fiesta del Comercio

El comercio era protagonista un año más en la mañana del día 11 de agosto, que se despertaba con una plaza de López Allué llena hasta la bandera de gente dispuesta a disfrutar de la segunda actuación de los danzantes en estas fiestas. Con su nuevo mayoral ataviado como tal, pero en este caso con la faja de color azul celeste, el mismo color que lucía como danzante.

Pascual Campo era quien daba las órdenes pertinentes y organizaba los grupos. Después, las danzas han ido sucediéndose una tras otra, entre las palmas y los aplausos de todos los presentes, que jaleaban un día más a sus danzantes.

Posteriormente llegaba el momento de rendir el tradicional homenaje del Comercio Oscense. Este año, la asociación de empresarios de comercio recordaba a la Ferretería los Alemanes, que hace unos meses cerraba sus puertas, y a su última propietaria, Trinidad Pueo que también fallecía recientemente. El presidente de la Asociación, José Manuel Ballarín hacía una pequeña historia de este comercio, para posteriormente, entregar a dos de los hijos de la fallecida el emblema de la asociación, una H en mármol. El alcalde de Huesca, les imponía la parrilla de plata, mientras que la concejala de fiestas le entregaba un ramo de flores y albahaca.

El propio Fernando Elboj pedía al público sendos aplausos, uno para Victornio Solanes, a quien se echaba de menos en la plaza, y otro para el nuevo mayoral, Pascual Campo, y elogiaba el papel del comercio en Huesca.

Acto seguido, se producía la apertura del barril conmemorativo de la cerveza de San Lorenzo, cerveza con la que brindaban el alcalde, los concejales y responsables de la federación y de la asociación de comercio.

Ya, para entonces, se habían formado largas colas para recoger el también tradicional almuerzo ofrecido por la Asociación de Comerciantes. Más de 3.500 bocadillos de jamón y miles de rodajas de melón. Todo ello, acompañado por agua, vino o refrescos. Las encargadas de servirlo eran las mairalesas de Huesca, que llevan unos días francamente ajetreados.

El trabajo para preparar toda esta comida era intenso, y necesarias muchas manos de comerciantes y amigos voluntarios. Pocos minutos después de haber comenzado el reparto, toda la comida había sido agotada, tal y como nos confirmaba la secretaria de la asociación Vicen Mateo.

Largas colas para disfrutar de una mañana tradicional, en la que el comercio celebraba su gran día, y en la que oscenses y visitantes, una vez más, respondían disfrutando de los danzantes y comiendo buenos productos típicos de la tierra.

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