Mensaje del Presidente de la Diputación de Huesca

Una vez más, me es sumamente grato darles la bienvenida a los actos que, desde esta Diputación Provincial, se organizan en honor de las Corporaciones Locales de Huesca.

Porque esta jornada festiva quiere ser, por encima de todo, un reconocimiento a cuantos -desinteresada y diariamente- se ocupan de resolver cuestiones que afectan a sus conciudadanos.

La dedicación que demostráis, pone de manifiesto una sensibilidad especial por lo humano y por lo social.

Por eso, en esta ocasión, quiero dirigirme especialmente a vosotros y a la sociedad oscense a la que, por mandato democrático, representáis.

Porque, éste, ha sido un año particularmente intenso, de sentimientos y emociones encontradas; un año en el que ha aflorado lo mejor y lo peor de la condición humana.

Un año, en él que ha quedado de manifiesto ?de forma rotunda- que los Ayuntamientos son, para la sociedad, el referente más próximo de nuestro sistema democrático.

Multitud de actos conmemorativos, a finales de 2003, salpicaban el mapa municipal de nuestra provincia: los demócratas festejábamos el 25 aniversario de la Constitución española.

El 6 de Diciembre de 1978, nuestra Carta Magna -hija del diálogo y la generosidad, y del consenso social, político y territorial- obtuvo un amplio refrendo popular.

Su aprobación supuso, para España, el inicio del camino hacia la esperanza.

Instituciones y ciudadanos, no podíamos dejar de felicitarnos al conmemorar este hecho.

Todos, conjuntamente -al amparo de los principios constitucionales de libertad, justicia, igualdad y pluralismo político- habíamos escrito el período más largo de paz, apertura y prosperidad, que hasta hoy haya conocido nuestro país.

En los meses siguientes, las Casas Consistoriales acogerán celebraciones de tono solemne o distendido, pero siempre multitudinarias, en honor de los ayuntamientos democráticos cuya andadura había comenzado el 3 de abril de 1979.

Desde entonces, y aún quedando mucho por andar, nuestros municipios han experimentado un cambio enorme en el fondo y las formas de gobierno, en la dotación de infraestructuras y en la prestación de servicios públicos.

Los protagonistas de esta transformación -como han puesto de relieve los actos abiertos celebrados en los Ayuntamientos- hemos sido todos: instituciones y sociedad, cada uno desde el papel que le ha correspondido, conforme a las reglas de las que nosotros mismos nos hemos dotado.

También, esta Institución, celebraba, el pasado 26 de abril, los veinticinco años de Diputaciones democráticas.

Sin embargo, todos estos actos -que debieron estar presididos, exclusivamente, por la alegría- se vieron atemperados y cargados de profunda conmoción por un hecho que marcará nuestra historia: el 11 de marzo, tuvo lugar el acto terrorista más atroz que este país ha sufrido.

A sus víctimas y familiares, como a todas las víctimas y familiares de cualquier tipo de terrorismo, quiero enviar, en nombre de esta provincia, nuestro saludo más cercano y respetuoso, y nuestro recuerdo.

El dolor sacudió los cimientos de nuestra sociedad y recorrió hasta el último rincón de nuestro país.

Pero, la respuesta ciudadana fue ejemplar. España y Huesca, demostramos -como sociedad- nuestra madurez democrática.

La ciudadanía supo -desde la dignidad y el respeto- transformar el sufrimiento, en firme defensa del sistema democrático y sus valores.

Las puertas de los Consistorios y las plazas de nuestros ayuntamientos, fueron el lugar mayoritaria ?y, en muchos casos, espontáneamente- elegido por los ciudadanos para concentrarse en silencio.

Y, este hecho, es hermoso y doblemente importante.

Demuestra, en primer lugar, que los ayuntamientos democráticos -tanto los grandes, como los pequeños- han llegado a constituirse en referente, como lugar público de encuentro, en las ocasiones difíciles.

En segundo lugar, es un reflejo de la credibilidad que la administración local ha adquirido ante los ciudadanos, incluso en circunstancias que -como aquella- superan su ámbito claramente.

Ambas cuestiones revelan que, la sociedad, ha otorgado a los ayuntamientos democráticos un importante grado de responsabilidad en la vida pública.

Por todo ello, hoy -que estáis aquí una nutrida representación de los alcaldes de Huesca- quiero animaros a seguir trabajando para estar a la altura de la responsabilidad ética adquirida, y de la confianza que los ciudadanos han demostrado tener en los Ayuntamientos.

Y ese es un deber que alcanza a todos los niveles de la administración pública.

Porque la ciudadanía nos ha demostrado -durante este año y en repetidas ocasiones- su solidez y su decidida apuesta por la democracia y su sistema de libertades.

Ha sido un año en el que han confluido varias citas electorales que han supuesto, para todos, un notable esfuerzo.

Sin embargo, los oscenses, debemos felicitarnos.

Una alta participación -que es el mejor refrendo de nuestro sistema político- ha venido a demostrar que las convicciones democráticas de este país y de esta provincia, están por encima del dolor, del desánimo y del cansancio.

Y, ciertamente, a partir de las elecciones generales, hemos entrado en un nuevo clima de distensión social y territorial, dentro del cual se han tomado decisiones especialmente importantes para la provincia de Huesca.

Las gentes de esta tierra, junto al resto de los aragoneses, nos hemos manifestado mayoritariamente en defensa del agua, recurso imprescindible para hablar de desarrollo y de futuro.

El decreto de derogación del Trasvase del Ebro, es una oportunidad para ejercer nuestro derecho a crecer como territorio, utilizando racionalmente los recursos naturales disponibles.

Se produce, de este modo, una clara confluencia entre la acción política del Gobierno Central y la demanda mayoritaria de la población de nuestra provincia.

Esa decisión gubernamental, parte de los mismos planteamientos por los que, esta Diputación, viene apostando decididamente: la implantación de modelos de desarrollo sostenible.

En esa línea, se enmarca el impulso que venimos proporcionando a los procesos de elaboración -en colaboración con las administraciones locales- de las Agendas 21.

Huesca está siendo pionera en esta materia, porque somos conscientes de que el medioambiente es uno de nuestros más valiosos activos de futuro.

Hoy, tras dos años de trabajo, las Agendas están en fase de implantación en las ciudades medias oscenses y en un territorio tan significativo como el -escasamente poblado y medioambientalmente espléndido- Sobrarbe.

Nuestro reto es acabar de completar el mapa provincial.

Estamos convencidos de que ese modelo de desarrollo -basado en el diálogo entre la administración y los ciudadanos, y que busca el equilibrio entre el respeto al medioambiente, la viabilidad económica y la justicia social- es la fórmula más adecuada para abordar el futuro de Huesca.

Sin embargo, también somos plenamente conscientes de que, en materia de desarrollo, no está todo en nuestras manos.

Un elemento decisivo para su consolidación, son las comunicaciones.

De ahí, nuestra insistencia en la importancia de acometer, lo antes posible, la Autovía Huesca-Lérida-Pamplona y el Eje Transpirenaico.

Hoy, aprovechando la presencia entre nosotros del Secretario de Estado de Infraestructuras ?que además, como todos sabéis, conoce muy bien esta provincia- no puedo dejar recordar esas dos vías claves para articular el territorio altoaragonés y cuya ejecución lleva pendiente demasiado tiempo.

Para todos los oscenses, sería una satisfacción absoluta superar la situación de atasco en la que se encuentra su tramitación.

Más difícil, será resolver otra cuestión que supera también el ámbito provincial, pero que nos ha afectado de modo directo: el fenómeno de la deslocalización de empresas.

Frente a la globalización, sólo cabe arroparse en estructuras mayores, que nos permitan buscar y crear escenarios favorables para movernos con comodidad en los mercados mundiales.

Esa, es la oportunidad que nuestra pertenencia a la Unión Europea nos brinda, y que no podemos permitirnos desaprovechar.

En consecuencia, nada de cuanto suceda en Europa nos es ajeno; por eso, ha sido una tarea fundamental y urgente recuperar las buenas relaciones con los principales estados miembros de la Unión.

Y, por eso, también será importante participar ?como estado y como ciudadanos- en la definición del futuro europeo.

Pero esa es una responsabilidad a la que habremos de hacer frente en fechas próximas y que hoy, día de fiesta, se nos antoja lejana.

Porque la alegría que recorre las calles de Huesca, es un canto a la vida y una irresistible invitación a la diversión.

Vestida de blanco y verde, está esperándonos una Huesca abierta hoy a toda la provincia.

En este día, en el que nos reunimos gentes procedentes de todos los territorios oscenses, os invito a que celebremos aquí, en la ciudad de la albahaca, todos los sanlorenzos que en el Altoaragón son festejados.

Y, a todos, mis mejores deseos para que paséis ?bajo los auspicios del Santo del Sol- un estupendo de día de fiesta en esta magnífica y hospitalaria ciudad de Huesca.

Muchas gracias a todos, por vuestra presencia.

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