Cuestión de criterio, señor Bernués

Luis Laiglesia

Me acerco a este mundo de los Toros con el respeto de siempre y dejando claro que no soy ni un experto ni un aficionado, sino un mero amante de la fiesta nacional.

Me viene llamando la atención ciertas particularidades del coso taurino oscense que no hacen sino quitarle importancia a una plaza de segunda, ni más ni menos, en la que cada tarde se pueden ver a los mejores espadas del panorama actual.

Y pondré ejemplos: En Huesca se pica donde no se debe porque, sencillamente, es más cómodo y porque no se exige desde el palco como se debiera. No solo eso, el picador vuelve al patio de caballos por donde quiere, sin que pase nada, saltándose a la torera el reglamento.

Los buenos aficionados hablan de reconocimientos veterinarios más que discutibles en los que manda más el empresario que el Presidente, que es la verdadera autoridad de la Plaza, una plaza de titularidad municipal, por tanto pública, que Ojeda solo gestiona.

Además, este año en la feria se han visto dos toros de vergonzosa presencia, verdaderas sardinetas cornicortas, que en nada ayudan a esa dignidad que se merece el espectador que tiene que pagar la friolera de 53 euros para ver un festejo.

A eso añadan que la presidencia ha aplicado criterios distintos ante situaciones iguales y el rasero de las orejas ha estado un día más arriba y otro más abajo. Así, Uceda Leal cortó el mismo número de orejas que un más que pírrico Cesar Jiménez. De hecho este último se llevó una oreja de regalo por la bronca del respetable, y en ningún artículo del reglamento dice que las orejas se pidan abroncando al presidente, sino con el pañuelo en la mano.

Así pues estamos ante una cuestión de criterio, siempre el mismo. La labor del Presidente en los próximos años debe ser la de dar seriedad a la plaza de Huesca con decisiones independientes y rigurosas, basadas en el conocimiento y aplicación del reglamento hasta las últimas consecuencias si queremos que la feria de Huesca sea lo que debería ser: un escaparate digno de nuestra ciudad. Con ese norte se debe trabajar desde el palco de la presidencia. Victor Bernués y sus asesores pueden hacerlo, porque tienen capacidad, pero si no, a buen seguro que hay en la ciudad otras personas competentes para ello.

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