Más de 10.300 personas han participado en las actividades del Festival Músicas de Europa de Aínsa

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En total 10.360 personas han participado en las actividades organizadas dentro del Festival Músicas de Europa de Aínsa. Ocho mil asistieron a los conciertos organizados en la gran carpa instalada en el Patio del Castillo mientras que el resto acudió a las actividades paralelas como los talleres de instrumentos y bailes tradicionales organizados por la Orquestina del Fabirol y los pasacalles medievales de los Titiriteros de Binéfar.

En comparación con el año pasado, el Festival ha registrado en esta edición de 2004 un cincuenta por ciento más de espectadores que el año pasado además de aumentar el número de días y de actuaciones programadas.

Durante diez días han desfilado por esta localidad oscense grupos de doce países diferentes. Las actuaciones que mayor asistencia de público han registrado son las de Sargento García, Dulce Pontes, Kila y Panjabi MC.

Este último, un artista inglés de origen hindú, puso un más que animado y bailable fin de fiesta para un festival que este año se ha presentado renovado, iniciando una nueva etapa con nuevos planteamientos artísticos que buscan una identidad propia.

Durante estos diez días se ha ofrecido al público una visión panorámica de las diversas músicas populares que se hacen en la Europa contemporánea, siempre partiendo de criterios preocupados más por la calidad artística que por la comercialidad. De esta manera en el Castillo de Aínsa han sonado fados protugueses, tarantellas napolitanas, ritmos balcánicos y brasileños, música irlandesa, hip hop o salsa con acento francés.

Además de artistas más conocidos por la gran mayoría como Dulce Pontes o Kila, los espectadores han podido disfrutar con innovadoras propuestas como la de los belgas Think of One, una vigorosa y colorista descarga de ritmos brasileños mezclados con jazz y rock, la audiovisual y original propuesta de Theremin, el sorprendente percusionista y cantante Arto Tunçboyaciyan capaz desde recrear una samba con un puchero lleno de agua hasta interpretar varias piezas con el saz, un instrumento de cuerda oriental, el folklore balcánico de Ivo Papasov capaz además de internarse en territorios cercanos al free jazz más vanguardista, el magnetismo y sensualidad de Pietra Montecorvino y las tarantellas de Eugenio Benatto, las voces de Ljiljana Buttler y Lidija Bajuk o la diversión y multiculturalidad de Schall Sick Brass Band.

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