Con perricas...

Pablo Barrio Aller

Mi abuela, como supongo que tantas abuelas en esta tierra, no se cansa de repetir eso de que con perricas chufletes. No hay nada más cierto aunque, a veces, la jugada sale bien y sin perricas también se consigue lo que se quiere. Son contadas las ocasiones pero hoy anotamos otra para el ayuntamiento de Huesca que, sin tener que soltar ni una sola moneda que lleve la cara del rey grabada, va a ver cómo se ponen en marcha las obras en la plaza Tarragona el próximo mes de septiembre. Una gran noticia... Ya era hora. Ya era. Ya.

Y es que parece mentira. No consigo creérmelo del todo... ¡Después de tantos años de tierra, basura y barro en los días de lluvia! Porque me da a mí que en Huesca somos algo así como unos presos light de Guantánamo. Ellos han tenido que estar tres años encerrados en condiciones infrahumanas para que alguien se haya dignado a dar comienzo a los interrogatorios (será que América huele a voto electoral). Nosotros hemos necesitado decenas de años viviendo al lado de un foco de suciedad para que se digne alguien a eliminarlo (y, la verdad, es raro que no huela por aquí a voto electoral).

Es una gran noticia. Ya era hora. Ya era. Ya. Porque, además, prometen que van a sacar a la venta plazas de garaje para los vecinos de María Auxiliadora. Por fin un sitio donde mi primo pueda guardar el coche que se compró hace tres años. Un coche nuevo. Un coche bastante decente. Un coche de 10.700 euros. Pero ahora resulta que la plaza de garaje es más cara que el propio coche. 15000 euros. ¿Adónde vamos a llegar? A lo que dice la experiencia, porque para algunos siempre se repite el mismo cuento: Con perricas...

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