Cartas al director: Turismo Rural

Juan Pablo Gomollón García

Estimado Sr. Director:

El importante descenso del Turismo en Huesca es un hecho preocupante, pero nada sorprendente. Nuestra Comunidad, Aragón, se encuentra indudablemente a la cabeza en el apartado de los precios, pero, muy al contrario, suele dejar bastante que desear en el de la calidad de los Servicios. Echarle la culpa al Euro (El Euro ya estaba presente el pasado año, pero no hubo este efecto) o a factores externos es una forma de ponerse una venda en los ojos y no asumir las propias responsabilidades. Junto a excelentes profesionales, dedicados y capaces, se junta una tupida red de aprovechados sin escrúpulos.

Veamos: frente a un aumento de los sueldos que apenas será del 6 ó 7% en tres años los precios del Turismo Rural han aumentado entre un 20 y un 100% -basta consultar las tarifas en Pesetas y Euros de 2001 y 2002 y las actuales)-. Pagando a precio de oro se hace difícil pernoctar en barracones con camas -generoso nombre muchas veces- incómodas, baños sin agua caliente, toallas rotas y sucias y ropa de cama sucia y sin cambiar, a pesar de las protestas -experiencia propia del 2002-. No se trata de un hecho aislado, y si no vean a modo de ejemplo esta carta del presente verano dirigida a un foro de Internet. Por cierto, que esos 45 Euros por habitación doble de 2004 eran 4.500 pesetas en 2002, curiosa conversión peseta-euro. "Reservé 2 noches en ago-04 por 65 eur/noche la hab. triple y 45 la hab. doble, pero solo aguantamos una. La casa y la dueña (una hippy cincuentona a la que le olía el aliento a alcohol) son un asco. Las camas y los aseos estaban sucios y llenos de pelos, pero la dueña lo negaba a pesar de mostrarle la porquería. La decoración de la casa asusta, parece un desván sobrecargado de cacharros viejos. La casa está en mal estado con suelos y techos descacascarillados y agrietados. Al final acabamos en el Hotel Bielsa . por el mismo precio que esta casa, hotel sencillo pero muy limpio. Vi otras opiniones negativas de la casa en esta página, pero no les hice caso. Me arrepentí."

¿Resulta este caso sorprendente? Creo que es un ejemplo más de muchos otros que no se escriben. En Asturias o Cantabria -no digamos en Castilla- se come por la mitad, y mucho mejor, y la calidad de los alojamientos suele ser buena. En resumen, hay que controlar la calidad y los precios. Las Asociaciones deben servir para algo más que para defender los legítimos intereses de los hosteleros y propietarios. En caso contrario, se acabará con la gallina de los huevos de oro. Nadie queremos pagar un dinero que cuesta ganar por sufrir incomodidades y estrecheces sin cuento. Si sale más barato comprar o alquilar un apartamento cuyo estado puede verse el Turismo Rural seguirá su cuesta abajo.

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