Zancadillas

Ana Sánchez Borroy

A sólo tres días del inicio del curso escolar, la llegada de niños inmigrantes sigue siendo uno de los centros del debate sobre educación. Por un lado, porque lo más destacado de los datos que ha presentado la Dirección Provincial de Educación sobre el nuevo curso escolar es que este año empiezan las clases cuatrocientos niños más que el año pasado. En una provincia con graves problemas de despoblación y de envejecimiento, escuchar que hay más niños es música para los oídos.

Sin embargo, esta música necesita de un acompañamiento, de un buen batería que marque el ritmo de la melodía. Es decir, dinero. Los profesores lo tienen muy claro: mantener la calidad educativa cuando llegan niños con necesidades especiales con el mismo presupuesto ?con el mismo número de alumnos por profesor- es imposible. Sobre todo, cuando algunos de esos alumnos recién llegados han estudiado con sistemas educativos muy diferentes o cuando ni siquiera entienden castellano.

Por otro lado, porque a algunos parece que les gusta hacer leña del árbol caído. O del árbol que creen que está caído. La diputada popular Ana Grande aseguraba este lunes que el colegio oscense Pío XII no está admitiendo a más niños de tres años a pesar de que todavía tienen plazas vacantes. Desde el centro escolar, aseguran que esa afirmación es rotundamente falsa.

Aun así, en el Pío XII no quieren entrar en polémicas. Tienen bastante trabajo por delante. Mantener a flote ese centro escolar, sin ayudas extraordinarias por el alto porcentaje a alumnos inmigrantes, se está convirtiendo en un reto personal de la dirección que no merece zancadillas.

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