La vuelta

Nuria Garcés

Sí, sí. La vuelta. Pero no la ciclista, que por cierto está en todo su apogeo. Me refiero a la vuelta al cole. Un término manido, que empezamos a utilizar recién comenzado el mes de septiembre, pero que se materializará de forma exacta este jueves, día 9. La vuelta, principalmente, a la normalidad en casa. A levantarse y a acostarse con un horario perfectamente marcado. Vuelta a forrar libros, cuando mañana los críos los traigan a casa. Vuelta a ir a la librería, todos a la vez, como si no hubiera más tiempo, a comprar tres gomas, cuatro lapiceros del número 2, dos tajadores, unas tijeras de punta roma, una caja de pinturas de cera, otra caja de rotuladores, una carpeta con cartulinas de colores, un paquete de folios... ¿Le suena? Eso es que usted tiene hijos en edad escolar.

Y luego vendrá el preparar almuerzos y meriendas. Que si hoy salchichón, mañana galletas, al otro un yogurcito bebido, un zumo, un bocadillo de queso... por supuesto la Nocilla...

Y vuelta a salir con los papelitos del colegio. En uno, la APA nos invita a su asamblea general. En otro, nos informan de una conferencia. Otro, nos informará de las actividades extraescolares a las que podemos apuntar a los niños en el rato del comedor. Y otra, tal vez, nos informe muy pronto, desafortunadamente, de que los piojos también han vuelto a las aulas, y que debemos extremar la limpieza de sus cabecitas.

Los padres volveremos a asustarnos de cómo va bajando la cuenta del banco con todo lo que hay que comprar. Que si zapatillas nuevas, porque hay gimnasia tres días a la semana, que si el chándal, que un par de pantalones, que el niño ha dado un estirón este verano, entre chapuzón y chapuzón. Y eso que aún no ha llegado el otoño para empezar a pensar en el abrigo, que este año ya no les valdrá el del año pasado.

Y ellos, los protagonistas, ¿tienen ganas?. Pues miren, una les va y otra les viene. Tienen ganas, pero también les agobia el cambio, el volver, como quien dice al redil. Les esperan meses muy divertidos, pero también algo duros. Tal vez, deberemos pensar y animarles a pensar en la oportunidad magnífica que tienen, un año más, de aprender tantas y tantas cosas; de hacerse los hombres y mujeres del mañana. Que no es poco.

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