La Catedral acogerá este domingo las celebraciones en honor al Santo Cristo de los Milagros

Las celebraciones en honor a la figura más venerada de la Catedral de Huesca, darán comienzo muy pronto, el domingo 12 de septiembre, con la misa de las ocho de la mañana. La devoción es grande y en la madrugada de la festividad del Santo Cristo de los Milagros son cientos los peregrinos que llegan andando hasta Huesca.

Salen cuando todavía es noche cerrada de las localidades más alejadas, y sobre las seis y media de la mañana de las más cercanas a Huesca. Y es que, de esta romería llegan peregrinos de lugares tan variados como Alerre, Chimillas, Banastás, Yéqueda, Huerrios, Banariés, Cuarte, Igriés, Arascués, Fornillos, Apiés, Sesa, Salillas, Grañén, Sangarrén, Tabernas, Monflorite, Almudévar, Tierz, Quicena, Curbe, Alcalá de Gurrea, Barbués o Tardienta. Todo ello, además, con la particularidad de que van llegando a Huesca por las distintas entradas de la ciudad.

A las 8 menos cuarto de la mañana serán recibidos en la plaza de la Universidad, y desde allí se trasladarán, en procesión, hasta la Catedral, donde asistirán a la primera misa del día, con la que se abrirán los cultos solemnes de esta fiesta. Tradicionalmente, la Sagrada imagen del Santo Cristo es trasladada hasta el altar mayor, donde preside las distintas celebraciones. A continuación, se sucederán las misas, a las 9, 10:30, 12 y a las 13 horas por la mañana, y por la tarde, a las 5, a las 6 y a las 8. En esta última misa, se trasladará la imagen de nuevo, desde el Altar mayor a su camarín.

El propio día 12 de septiembre concluye la Novena del Santo Cristo de los Milagros. Este año, el tema de la predicación es ?La Pasión de Cristo y la pasión del hombre?.

Cuenta la tradición que el 12 de septiembre de 1497, la imagen del Santo Cristo sudó sobre los hombros de Juanet Cavero, acabando así la peste que asolaba a la capital oscense. El hecho generó una devoción muy asentada en la tradición de Huesca y pueblos circundantes.

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