Expectación entre los vecinos de San Vicente de Paúl ante la marcha del mercadillo

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Las últimas noticias del ayuntamiento de Huesca sobre el próximo traslado del mercadillo de venta ambulante de los martes y los sábados, al Polígono 29 no han sorprendido a los vecinos de la calle San Vicente de Paúl. Es más, estos vecinos, constituidos en Asociación para protestar contra la instalación en su calle, dos días a la semana, del mercadillo, esperaban que a la vuelta de las vacaciones, el traslado hubiera sido efectivo, algo que aún no ha podido ser una realidad.

Los vecinos aseguran que los plazos para el cambio de ubicación los conocieron a través de los medios de comunicación, y que el Ayuntamiento nunca les ha comunicado directamente nada. Ahora esperan el nuevo plazo, para finales de septiembre o primeros de octubre, tras el del final de vacaciones que se había dado en principio.

Se muestran algo escépticos y aseguran que, hasta que no vean las marcas de los puestos pintadas en el suelo del solar del Polígono 29, no creerán la noticia, aunque afirman que entienden el retraso.

Los vecinos de San Vicente de Paúl no se mostraban contrarios a los vendedores ambulantes. Discrepaban, sí, de la idoneidad de su calle, con casitas unifamiliares y ventanas a ras de calle, para acoger el mercadillo con todos los perjuicios que conllevaban. Se alegran de que los vendedores vayan a tener una zona acondicionada porque denuncian que hasta ahora tenían que usar los servicios de las propias viviendas de la zona y comían en la calle.

Por otro lado, el presidente vecinal sostiene que la zona no va a perder negocio con la salida de ella del mercadillo porque asegura que los únicos negocios que hay siempre han vivido de los vecinos del barrio. Dicen que el mercadillo sólo traía problemas.

El verano tampoco ha sido mucho mejor. Al corte de la calle desde la noche anterior a la jornada de mercadillo, fachadas de sus casas tapadas por los puestos, ruidos, etc., se ha sumado el encontrar muchas más botellas de agua y comidas, tiradas por el suelo al finalizar la jornada de venta. Las ventanas de las casas, a causa del calor, estaban abiertas, por lo que las molestias han sido numerosas, teniendo en cuenta, además, que las familias vendedoras tenían consigo a sus hijos, que se encontraban de vacaciones en el colegio.

Responsables de la Asociación de Vecinos de la calle San Vicente de Paúl han asegurado estar contando los días que faltan para volver a la normalidad de la calle tranquila que siempre fue.

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