Cartas al director: Sobre el homenaje al acalde Vicente Campo

Alberto Vela, Presidente de Izquierda Republicana

En relación con la decisión del Ayuntamiento de Huesca, de suspender el proyecto, auspiciado por su alcalde, Fernando Elboj, de homenajear, con estatua incluida, al alcalde franquista Vicente Campo Palacio, Izquierda Republicana desea felicitar a ese Ayuntamiento por esa decisión y congratularse de que tal propuesta haya finalizado antes de comenzar. Esto es así porque desearíamos recordar un pequeño gran detalle (tristes estos tiempos en que hay que llamar la atención sobre lo obvio) de los motivos que en caso contrario, estaban motivando nuestra protesta al respecto: No sólo se trataba de que no se dedicase un homenaje en toda regla a los alcaldes republicanos Manuel Sender, miembro de Izquierda Republicana, y Mariano Carderera, asesinados por los sublevados contra la República, el régimen legal y democráticamente constituido en 1931, sino de una cuestión de fondo muy importante: No se puede poner en la misma balanza a unos y otro.

Unos, elegidos por la libre voluntad de los ciudadanos; otro, respaldado por la violencia, el crimen y la violación de la legalidad legítima del momento. Izquierda Republicana considera que Huesca todavía, a estas alturas de monarquía parlamentaria, le debe un homenaje en toda regla a sus alcaldes ?no sólo una calle- y demás prohombres del periodo republicano que no abjuraron del régimen legal y lo defendieron con su vida (incluyendo a personajes de la talla de Ramón Acín), pero, y esto es casi más importante, es que un Ayuntamiento democrático gobernado por quienes se llaman socialistas no puede homenajear a quienes defendieron un régimen antidemocrático, antitético de la democracia en que se supone que vivimos, a quienes apoyaron el asesinato físico o civil de sus convecinos, el arrasamiento cultural de una ciudad y un país, entregándolos a una noche negra de represión, cárcel y exilio. Al igual que en otros países, como Francia, Alemania o Italia, no se recuerda por ningún representante democrático a los ?próceres? nazis o fascistas, en España no deberíamos celebrar y homenajear desmemoriadamente a quienes fueron prohijados por el franquismo sublevado contra la República democrática. No es lo mismo, como en la famosa canción, un demócrata que un antidemocráta, y el blanco no es negro, y la legitimidad republicana no se puede medir con el mismo fiel que la farsa sangrienta del régimen de Francisco Franco, por mucho que hablemos de un alcalde que hizo tal o cual cosa beneficiosa para la ciudad, alcalde por otra parte suficientemente reconocido en la topografía y nomenclatura oscenses.

Por ello, felicitamos a la Junta de Portavoces del Ayuntamiento de Huesca y al alcalde Elboj por su decisión final, a la vez que solicitamos a este que reflexione sobre el pasado de su propio partido, y, siendo consecuente, rinda homenaje leal a sus predecesores y a la memoria democrática de todos los oscenses, un homenaje, al fin y al cabo, a la libertad y nunca a la dictadura.

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