Todo está mal al ojo del oscense

Lorenzo Río

La frase es esa. Todo está mal al ojo del oscense. O ajustando un poco más, no sabemos valorar lo que tenemos. Digo esto porque acabamos de finalizar el verano, entramos ya en el otoño, y es momento de hacer reflexión de aquellas opiniones que los distintos turistas que han visitado nuestra ciudad hacen de ella. En nuestra emisora, durante el verano, diariamente contábamos con un visitante que nos explicaba sus impresiones sobre lo que estaba viendo e impresionaba lo encantado que se va todo el turista que se acerca a nuestra provincia en sus vacaciones.

Lo del encanto de nuestra provincia ya lo sospechábamos, ya lo sabíamos, el Pirineo, el Reino de los Mallos... todo es una gloria para el visitante. Pero ahora resulta que también es una gloria para el visitante la propia ciudad, la capital. Sí señores. Resulta que Huesca ciudad agrada, y mucho, a quien se acerca a conocerla. Este verano se ha dicho de ella que es bonita, limpia, tranquila, cuidada y hasta moderna. Seguro que más de uno, de cuna oscense, nunca hubiese calificado así nuestra ciudad. Pues bien, siempre se dice que es más fiable la visión objetiva que la subjetiva ¿verdad?. Pues imagina que la del que viene de fuera será así, ¿no?. Habrá que tenerlo en cuenta.

Madrileños, valencianos, catalanes, vascos, andaluces... del territorio nacional pero también franceses, británicos, alemanes, holandeses, portugueses... de muchos puntos del planeta nos visitan. Unos atraídos por nuestros paisajes, otros guiados por la cultura, y otros por la historia. Sirva de muestra el testimonio que este verano me dio un joven británico que, en un tour en bicicleta por Europa, quiso hacer una parada de dos días en Huesca capital porque, siendo un gran conocedor de la Guerra Civil Española, quería conocer la ciudad que sabía había sido una parte importante en la página histórica de esta guerra. Ahí queda dicho.

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