Los consumidores pagan por las patatas un 500 % más de su precio en origen

Los productores de patata Monalisa perciben por cada kilo de patata 0,10 Euros; cuando el coste de producción es un 10 % superior, 0,11 Euros. Sin embargo, el consumidor debe desembolsar 0,60 Euros por esta misma mercancía sin que apenas haya recibido, por parte de los intermediarios, valor añadido desde el origen hasta la cesta de la compra.

Un estudio de costes realizado por la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG, recoge este sorprendente dato y analiza el proceso de la formación de precios de este producto básico. COAG reitera que las consecuencias de este abuso tienen efectos perversos a corto, medio y largo plazo; el lucro de unos pocos supone, por un lado, un quebranto incomprensible para el bolsillo de los ciudadanos, factor que eleva la inflación; y, por otro, destruye el tejido socioeconómico de las zonas rurales. La atomización de los dos extremos de la cadena deja a productor y consumidor a merced de los intermediarios y de la distribución, que están concentrados, e imponen condiciones y precio de compra en origen y en destino. Condiciones exageradas no sólo en precio, también los plazos de pago al productor son impuestas incluso a 90 días después de entregar el producto.

Para paliar esta situación COAG propone la potenciación del Observatorio de Precios y la puesta en marcha de un plan estratégico en defensa de precios justos para los productos agrarios, que determine medidas para evitar la disminución drástica de los precios en origen, de forma que se mantenga un precio suficientemente remunerador para los productores. También sería importante conseguir una mayor transparencia del mercado, para que sea más sencillo el conocimiento de la formación del precio a lo largo de la cadena comercial (trazabilidad del precio) y sea posible un doble etiquetado para que el consumidor conozca el precio en origen del producto que se lleva a casa. COAG también reclama medidas de carácter socioestructural, que favorezcan la creación de unas apropiadas estructuras rurales para la transformación, por parte de los propios agricultores y ganaderos, con el fin de que no sigan expuestos a la presión de los intermediarios y puedan aportar ellos mismos valor añadido a sus producciones y avanzar hacia el consumidor en la cadena comercial.

El análisis sobre el proceso de formación de precios de la patata Monalisa arroja los siguientes resultados:

El productor está recibiendo un precio un 10% por debajo de los costes de producción (contabilizando sólo costes directos) por lo que ni siquiera cubre lo que le cuesta producir las patatas.

El mayorista aplica aproximadamente un 10% de margen sobre el precio de compra al productor más su escandallo de costes.

El precio de venta al público es un 500% sobre a precio pagado al productor, es decir, se multiplica por 6 veces. Sobre el precio pagado al mayorista se multiplica por casi 3 veces (170%) cuando la distribución minorista tan solo coloca la mercancía en los lineales apenas manipulación

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