El cese de Antonio Naval como director del Museo Diocesano no provoca sorpresa en la Catedral

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Fuentes consultadas por Radio Huesca Digital indican que el cese de Antonio Naval, como director del Museo Diocesano, habría satisfecho a numerosas personas, relacionadas con la Catedral. Todos coinciden en señalar que el trabajo de Naval al frente del museo y de la recuperación de todos los espacios ha sido muy importante, y que ha sido un buen director para el museo, pero su labor distaría de haber sido impecable. Sus formas, poco amables en ocasiones, según indican, o las discusiones mantenidas con muchos de los trabajadores, voluntarios, cabildo catedralicio- u obreros, no habrían mejorado su situación. Se dice que era el Museo de Antonio Naval, no el Museo diocesano.

A pesar de que el cese efectivo, y de forma directa, se hace ahora, coincidiendo con la renovación de las delegaciones diocesanas, parece que la petición del Obispo de Huesca, Jesús Sanz, de que abandonase su puesto como director del Museo, se remonta al pasado 15 de julio. Era el día siguiente de la inauguración del Claustro Románico de la Catedral, donde ante importantes autoridades locales y autonómicas, y un buen número de público, Antonio Naval en su alocución, realizó unas veces claras, y otras veladas críticas. Por una parte, contra el Ejecutivo autónomo, por su falta de apoyo en muchas ocasiones; por otra, contra el Cabildo Catedral, por haber obstaculizado, en su opinón, esta empresa.

Recordó que el museo no será nunca rentable ni autosuficiente; habló de que este museo sólo tenía una persona en plantilla, y que los voluntarios cubrían al menos dos puestos de trabajo, que deberían ser remunerados. Además, se refirió a cortapisas encontradas en diversos ámbitos, que entorpecían la labor que allí se realizaba. Y recordó finalmente, que hay servicios que deben hacerse a costa de otras partidas.

Según fuentes consultadas, al día siguiente de escuchar estas palabras, Jesús Sanz lo habría cesado de forma fulminante.

Hay que recordar, además, que no todo el mundo estaría de acuerdo con la millonaria inversión realizada en el museo y en las obras que se han venido haciendo en los últimos años. Precisamente, en el transcurso de la inauguración del clasutro románico, el pasado mes de julio, fueron varios los curas de diversos pueblos de la Diócesis, que dejaban oír su voz a quien lo quisiera, reivindicando también inversiones para sus parroquias que, en algunos casos, presentan serios problemas, cuando no amenaza de ruina.

Antonio Naval, que fue hace unos años Delegado diocesano de Patrimonio, fue cesado de su cargo, y quedó tan sólo al frente del Museo Diocesano, donde ha desarrollado su labor en los últimos tiempos.

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