Pero, ¿cómo?

Ana Sánchez Borroy

Los vecinos de los barrios de San Lorenzo, Casco Antiguo y Santo Domingo están hartos de soportar ruidos, actos vandálicos y demás cada fin de semana. Y cada jueves por la noche, seguramente. Tienen razón. Piden al Ayuntamiento de Huesca que solucione el problema. Están en su derecho. Pero, ¿cómo?

Algún vecino aseguraba en Radio Huesca Digital que los agentes de Policía Local no dan abasto, que los fines de semana sólo hay dos coches de policía patrullando la ciudad y así, no pueden estar en todas partes. Los agentes se ven obligados a priorizar y concentran sus esfuerzos en las zonas en las que los problemas son más graves.

Ciertamente, no hace falta ser un experto para saber que con más policía, habría menos actos vandálicos. Seguramente, con más policía, habría menos escaparates rotos, habría menos destrozos en mobiliario urbano... incluso podría haber menos cristales rotos. Con una plantilla nutrida de agentes de policía, pensar en prohibir el ?botellón? no sonaría ridículo.

Pero con más policía, no habría menos gente ?joven y no tan joven- con ganas de salir ?de juerga? los fines de semana. El problema de cómo encauzar la diversión de algunos para que otros puedan descansar ha llegado a límites especialmente graves en Huesca, porque ha derivado en actitudes puramente vandálicas, es decir, delictivas. Por lo que respecta al vandalismo, no hay ninguna excusa para que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Sin embargo, los problemas de ruido, de gritos en plena noche y de suciedad a la mañana siguiente serán más difíciles de solucionar. Son idénticos a los que se registran en otras ciudades y en ninguna se han encontrado soluciones definitivas. Cerrar los bares sólo llevaría a la aparición de discotecas con licencias más amplias o a aumentar los locales privados de jóvenes. Sacar los pubs de las zonas residenciales obligaría a los jóvenes a coger el coche cada noche. ¿Cómo?

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