Detenidas en Huesca tres personas de una organización que estafaba a distribuidoras de productos alimenticios de toda España

Agentes del Cuerpo Nacional de Policía ha desarticulado una organización que se dedicaba a estafar a empresas proveedores de productos alimenticios de toda España. En total, han sido detenidas 12 personas, tres en Huesca, cuatro en Barcelona y cinco en Zaragoza.

Según fuentes policiales, los primeros cálculos de las empresas afectadas han determinado que el volumen de la estafa asciende a unos 7,5 millones de euros.

En Huesca la Policía ha detenido a Carlos V.U., de 36 años, a Alfonso B.L., y a otro de los máximos responsables del grupo, Tomás N.A., de 46 años.

En la operación, la Policía ha intervenido 439.500 kilos de azúcar, 20.450 botellas de vino de rioja, 1.100 botellas de cava, 400 botellas de licores Rives, 120 botellas whisky, 3.500 kilos de atún, 27.000 kilos de manteca de cerdo, jamones y embutidos, entre otros productos alimenticios.

Las investigaciones se iniciaron tras recibir denuncias de 10 empresas comerciales perjudicadas por una estafa conocida como el 'Nazareno'. La Policía averiguó la presencia de un grupo organizado dedicado a comprar productos alimenticios a través de una empresa ubicada en Zaragoza.

Los productos, entre los que figuran kilos de azúcar, aceite, bebidas alcohólicas, atún y queso, habían sido almacenados en varias comerciales, donde permanecían hasta que eran comercializados.

La venta del género, de fácil salida en el mercado, se producía a nombre de empresas ficticias o a nombre de compañías ya constituidas y que la banda utilizaba sin el consentimiento de sus titulares. Asimismo, el grupo había alquilado las naves a nombre de estas empresas para guardar el género adquirido.

En caso de crear la empresa, los detenidos abrían una cuenta bancaria a nombre de la compañía e ingresaban cierta cantidad de dinero en metálico, en concepto de aval, para dar sensación de solvencia ante las posibles gestiones financieras que pudieran realizar las distintas empresas proveedoras en las operaciones de compraventa.

Cuando el grupo lograba captar a las empresas proveedoras, efectuaba los primeros pedidos, distribuidos en pequeñas partidas cuyo importe oscilaba entre los 600 y los 3.000 euros. La empresa constituida abonaba esta cantidad sin complicaciones para dar sensación de solvencia y ganarse la confianza de las víctimas.

Posteriormente, el grupo efecutaba pedidos por importe de varios miles de euros a pagar entre 30, 60 o 90 días, periodo en que funcionaban las empresas creadas para cometer la estafa. Tras este periodo, los estafadores abandonaban el domicilio social de la empresa sin dejar rastro alguno de su nuevo paradero, dejando facturas sin pagar y a numerosas empresas proveedoras estafadas.

La organización estaba perfectamente estructurada y tenía como base de operaciones Catalunya y Aragón, pero disponía de la suficiente infraestructura para operar en toda España. Los detenidos se movían por todo el país para cometer el papel asignado en la organización, ya que las empresas estafadas estaban situadas en Murcia, Navarra, Aragón y La Rioja.

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