Niños al cole

Nuria Garcés

Hace unos días, desde que hay vacaciones, que la rutina ya no es la misma en muchas casas. Sin embargo, cuando yo, esta mañana, llevaba a las 9 menos diez a los niños al colegio, me cruzaba con numerosos padres que hacían lo propio con sus pequeños. Mochilas a la espalda, lo único que los distingue de la época normal de clases, es que los chavales van con gorras rojas en sus cabezas. Y dentro de las mochilas no hay libros, sino almuerzos y toallas de piscina.

Después, ya en el colegio, también todo es distinto. Juegan, hacen talleres, se divierten, se bañan, van de excursión. En otros colegios juegan a baloncesto, hacen deporte, otros talleres y actividades, y sobre todo, muchos amigos.

El ritmo endiablado de vida que llevamos los padres ha obligado a esta sociedad, en los últimos años, a organizar multitud de actividades para nuestros hijos en vacaciones y sobre todo, en verano. Ya sea a través de las Asociaciones de Padres y Madres, de empresas particulares o del ayuntamiento de Huesca en colaboración con Cruz Roja, en el caso de Huesca, los niños pueden disfrutar del aire libre, los talleres y la diversión en el mismo colegio, mientras los padres trabajan. Hemos sustituido a la abuela o la canguro por monitores especializados en niños, que los entretienen y educan.

Tengo mis dudas, porque al fin y al cabo, los críos van al colegio cada mañana, a las 9, como cuando el curso escolar es normal. A veces pienso que igual se agobian. Sin embargo, aprenden a ver el colegio de una forma diferente, a encontrarle posibilidades y a ver que a él llegan niños de otros colegios de Huesca que, durante el curso, no conocen de nada. Ahora, tienen esa oportunidad.

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