Rotondas y semáforos

Nuria Garcés

Si viene Forges pronto por Huesca, se va a partir de risa. Porque ya, lo último, es lo de sumar a una rotonda, semáforos. ¿Cómo llamará ahora a esta ciudad, que el denominó ?Rotondas City??...

Esta semana, se presentó en el ayuntamiento de Huesca la nueva red semafórica que, según afirmaron, controlará perfectamente el funcionamiento de los semáforos en la capital oscense y hará más fluido el tráfico por la ciudad, algo que ya se necesitaba hace tiempo.

Pero hay un punto en el que, en mi opinión, se ha ido hacia atrás, como el cangrejo. Y me refiero al cruce con rotonda, y ahora con semáforos, de avenida de la Paz, avenida Monreal, C/ San Juan Bosco y Doctor Artero. Ya perdonarán, pero en mi humilde opinión, hemos vuelto a rizar el rizo. Si allí, hace unos cuantos meses se consiguió agilizar la circulación, en lo que era un punto muy conflictivo, y habíamos dejado de ver largas colas de vehículos, los atascos en estos dos últimos días han vuelto a ser tónica común.

Largas colas que, de nuevo, llegan a la Rotonda de las Miguelas o a la de la plaza de Luis Buñuel en horas punta. Semáforos que cuando se ponen en verde para los coches, tras haberlo estado para los peatones, no dan abasto para que todos los coches que allí se han retenido, puedan salir. Y empiezan a pasar turnos, y uno comienza a desesperarse viendo que no avanza su carril, mientras otros van saliendo. Y se ha vuelto a escuchar el claxon en un lugar en el que había desaparecido, creo yo, hace tiempo.

Bien es cierto que mucha culpa de esto la tenemos los propios conductores. Si, cuando había alguien esperando en lo que antes eran los pasos de cebra, la gente se hubiera parado para dejar cruzar, tal vez el ayuntamiento no habría tenido que optar por recuperar los semáforos. A mí, de todas formas, lo que no me convence es esa mezca de rotonda y semáforo. Uno u otro, en la suma, pierden toda su esencia. O su eficacia.

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