Sin compasión

Cristina Pérez

Sus ojos azules te miran y te desnudan por dentro. Es una sensación rara la que se siente cuando ella deposita su mirada en la tuya. Casi te invade cierto rubor al comprobar que con ese barrido, acaba de saber que lo que ella despierta en ti es auténtica compasión. Ningún interés. Y a la propietaria de esos ojos azules, no le gusta para nada sentir que su vida está consagrada a la compasión ajena.

Disminuida síquica, ausencia de salud mental, recluida, a fin de cuentas, en un mundo al margen de esa insensata mayoría, que está convencida de que su salud mental sigue los cánones de esa frase que reza : ?mente sana en cuerpo sano?. Injusto. Porque está mujer de mirada de cielo es deportista, ni un gramo de grasa en su cuerpo y una salud de hierro. Sólo que, desde el útero materno, algo se trastocó y, la niña, se empeñó en vivir una vida diferente, de pensar desde un prisma diferente a los demás. En el fondo ella sabe que es un ser marginal por mucho que la sociedad le ponga alas a sus inquietudes. Pintar, cultivar, nadar, manualidades...eso está muy bien. Pero ella querría algo más importante, más contundente, más indispensable. Ausencia de compasión. Presencia de comprensión. Que quienes la rodean no se agachen para dialogar con ella pensando que está en una dimensión menor. Que quienes la quieren de verdad le den la medida justa de cariño y realidad.

En este fin de semana, celebrando el día Mundial de la Salud Mental, ella acudirá a los actos programados como una presencia casi obligada. Pero en su mundo interior se seguirá sintiendo una marginal. Una mujer que vive al margen del pensamiento del resto del mundo..¿o somos nosotros los marginales?

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