Jesús Sanz asegura que los cambios en las diócesis son fruto de mucho trabajo y reflexión

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El Obispo de Huesca y Jaca, Jesús Sanz, ha explicado en la hoja parroquial, Pueblo de Dios, las motivaciones de todos los cambios que ha venido llevando a cabo en las últimas semanas en ambas diócesis, así como sus sentimientos y sensaciones ante los enfados que estas medidas hayan podido acarrear.

Cuando se cumple un año desde que el Nuncio Apostólico le comunicó la decisión de nombrarlo Obispo de las dos diócesis, Jesús Sanz recuerda que, recién llegado a Huesca, algún obispo le dijo que los primeros meses viviría una ?luna de miel?, pero que todo cambiaría cuando tuviera que tomar sus primeras decisiones y proceder a los primeros nombramientos, como así ha ocurrido.

Para el obispo, el objetivo de su trabajo al frente de estas dos diócesis no es que las cosas sigan como están, simplemente porque así se venía haciendo; ni tampoco ponerlo todo al revés, sólo por cambiar. Ni un inmovilismo intocable, ni un cambiar por cambiar. Además, añade que no ha actuado solitariamente sin escuchar ha nadie, pero que tampoco ha sido el pasivo ejecutor de lo que otros le decían.

Asegura, Jesús Sanz, que asume su responsabilidad en estos nombramientos efectuados, y aprovecha para dar las gracias a quienes, sintiendo las consecuencias de un cambio en su vida o en su comunidad cristiana, saben entenderlo desde la fe y vivirlo con esperanza.

El Obispo de Huesca y Jaca reconoce, en su escrito, que no es fácil para un nuevo Obispo acometer su labor de acompañar una Diócesis. Recuerda que, en estos 9 meses, le ha supuesto un trabajo extenuante, recorriendo las dos Diócesis que la Iglesia le ha confiado, conociendo pueblos, parroquias, sacerdotes, consejos o delegaciones.

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