La ciudad tuning

Luis Laiglesia

El tuning es una disciplina consistente en tomar un vehículo y reformarlo hasta donde se quiera pero solo en lo que se refiere a su aspecto exterior. Poco importa que el caballaje del coche y sus características internas y esenciales sean las de un utilitario si por fuera se asemeja a un bólido de carreras. Los aficionados a esto del tuning colocan a sus vehículos de serie faldones, neones, retrovisores a juego, escapes niquelados más grandes y numerosos, por supuesto, cristales tintados, volante y manilla de cambio deportivos, etc, etc, etc. Sin embargo el motor del vehículo, su núcleo interno, es el mismo, con lo que seguimos teniendo en el fondo un utilitario, no un prototipo de carreras.

A estas alturas de comentario es necesario que comience a explicar a que viene semejante disertación. Pues viene a que Huesca hay quien la ve como la ciudad tuning. La ciudad a la que le hemos cambiado la imagen exterior pero, en el fondo, el motor, en este caso la economía, su tejido industrial, es el mismo, aunque más viejo y con más kilómetros que el de hace 20 años.

No llegaría yo a ese análisis tan crítico, pero es inevitable aceptar que algo de eso hay.

En efecto, en lo urbanístico se han ejecutado no pocos polígonos. Se ha crecido en los ensanches, haciendo, si me apuran, buenas urbanizaciones, pero incluso en esto el casco viejo ha sido abandonado a su suerte sin que haya habido una política clara de apoyo a la rehabilitación. Baste recordar dónde se ubican los grandes proyectos de la ciudad como el Centro Aragonés de Arte Contemporáneo o el futuro multiusos: en el extrarradio.

Aun con este pero se puede aceptar que Huesca, en su diseño urbanístico, es hoy una mejor ciudad, más moderna, con edificios públicos de buena factura ?el Palacio Municipal de los Deportes, la sede de la DPH, el Centro Aragonés de Arte Contemporáneo...-sin embargo el motor económico sigue siendo de poca potencia, sufre habituales averías y estas se reparan a duras penas. Solo el Parque Tecnológico Walqa es un proyecto que, en este sentido, ha supuesto un alivio. Sin embargo Huesca no tira como otras ciudades de la provincia. Jaca lo hace con el turismo, Barbastro con el vino y los servicios y Monzón con la industria. Sin embargo Huesca con qué. Pero es que además la apuesta de Walqa, o en el futuro la Plataforma Logística Huesca-Sur, no han sido apuestas internas de la ciudad sino que su impulso ha venido de la DGA, sin que en el Ayuntamiento haya tenido nada que ver en su diseño.

Creo que es necesario reclamar que, de una vez, tengamos un consistorio que sepa llegar más allá de los enfrentamientos políticos estériles de su aburrida vida interna y marque la vocación de desarrollo de una Huesca, bonita si se quiere, pero falta de iniciativas de desarrollo. Vamos, que menos tuning y más taller de reparación, a ver si conseguimos rectificar el motor industrial de la ciudad que, desde los años 90, lo tenemos gripado.

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