Pauner relata su última ascensión al Cho Oyu

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El montañero jaqués ya suma seis ascensiones a montañas de más de 8.000 metros en su empeño de alcanzar los 14 ochomiles que hay en el mundo. Pauner conseguía ollar la cima del Cho Oyu de 8.201 acompañado del navarro Iñaki Ochoa la pasada semana. Carlos Pauner ya conoce las cimas del Broad Peak, K-2, Makalu, Kachenjunga, Gasherbrum I y ahora el Cho Oyu. Su intención es seguir hasta conseguir los 14 ochomiles.

Este año Pauner ha conseguido dos ascensiones a montañas de más de 8.000 metros como son el Gasherbrum I y el Cho Oyu. En su página web relata está última aventura.

Carlos Pauner señala en su relato que ?estoy en lo más alto, pero aún no ha acabado el esfuerzo. Un planicie me separa del punto culminante de esta montaña. Se que lo voy a conseguir, nada me puede detener ahora. La noche ha sido larga y fría. Desde mi pequeño refugio a 7.100 m, llamado normalmente campo 2, he salido a las 3 de la mañana, encaramándome con rapidez por estas heladas pendientes de hielo y nieve. Son las 11 de la mañana y ya veo la cima. Allá al fondo, en el lado contrario de donde vengo. Veo el Everest, al fondo y se que he llegado. Otra cima más, como siempre, no sin esfuerzo?.

El montañero indica que ?técnicamente, el Cho Oyu no es nada difícil. La única dificultad técnica radica en un pequeño resalte de hielo que está completamente equipado con cuerdas. El resto es una pendiente de nieve, en ocasiones algo más inclinada. Eso sí, como todos los ochomiles, es largo y frío. Lo he podido comprobar esta noche. No ha hecho casi viento, pero una ligera y helada brisa se metía hasta los huesos. Ahora ya no importa. Ya he llegado al final, quizás apurando mucho la maquinaria, para poder aprovechar este primer periodo de buen tiempo y resolver con celeridad. Creo que el Cho Oyu se merece esto. Una táctica tranquila, individual y simple. No hacen falta grandes medios, ni equipos numerosos para subir esta bella montaña. Solo hace falta ilusión, fuerza en las piernas y las ideas claras?.

Además apunta que ?he podido comprobar como gente sin ambición se arrastraba por esta montaña, decidiendo que ya no era posible subir debido al viento, al frío o a yo que sé. También he visto gente con voluntad de hierro, que sin sobresaltos ni alardes de ningún tipo, han ido ganándole metros a la montaña, poco a poco, casi susurrando. También he visto gente que ha apurado al máximo, más allá de sus posibilidades y que al final han tenido la fortuna de estar en un campo base con médicos que de forma altruista los han devuelto a la vida. Que trabajo, escalar montañas y dedicarse a intentar salvar a aquellos que voluntariamente se han puesto al borde del abismo. En fin, un poco de todo.

Desde la cima del Cho Oyu termina diciendo que ?estoy contento. He apurado y en menos de 10 días de campo base he subido hasta este punto singular. En dos días establecí mi único campo a mitad de la montaña y tras tres días de descanso, salí del campo base para volver a hacer noche en este lugar a 7.100 m.

Luego, de tirón, con esfuerzo y convicción, me he subido hasta el Cho Oyu. Ahora veo al otro lado. Veo el Everest, que me hace alguna mueca, quizás preludio de nuestra próxima cita primaveral. Recuerdo esta vertiente norte y como peleamos allá hace ya unos años. Curiosamente, ahora también estoy acompañado de mi buen amigo y gran himalayista Iñaki Ochoa de Olza. Hacía tiempo que no coincidíamos y ha sido un placer podernos abrazar en la cumbre?.

Y por su puesto no podía faltar el recuero. ?Recuerdo a todos los amigos, aquellos con los que he compartido partes de mi vida y con los que seguramente compartiré muchas cosas más. Tengo ganas de verlos, de contarles todo. Para ello, hay que bajar y me aplico a la tarea con celeridad. Adiós Cho Oyu, ha sido un placer sufrir por tus laderas. Ha sido una hermosa ascensión en una noble montaña. Me quedo con ese gran recuerdo y me lanzo para abajo, donde esta la vida, donde está todo, a donde pertenezco?.

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