Homenaje a W. Brandt. ¿Qué Europa? por Felipe González Márquez

Felipe González

Sería un abuso trasladarles, en ausencia, todas las palabras que me hubiera gustado en este coloquio-homenaje a W. Brandt, con personas tan significativas y queridas como Mario Soares y Peter Brandt.

Por eso, con la amabilidad del Presidente Iglesias, me hago presente con un saludo de recuerdo al amigo, al ciudadano alemán, europeo y universal que fue Brandt.

Pocas veces se encuentra uno en la vida a una persona de proyección internacional tan querida y respetada como lo fuera W .B. Por eso me resulta difícil reducir su memoria a la materia del coloquio, por importante que sea la Constitución Europea y el propio futuro de la construcción de nuestro espacio compartido.

Cuando alguien desaparece, el paso de los años tiende a reducir su memoria, o, al contrario, va agigantando su figura, como si su ausencia y el vacío que produce, fuera imposible de rellenar. y éste, creo, es el caso de Willy Brandt.

Seguramente pertenece al dominio del azar la presencia de este hombre, en una edad joven, en tierras de Aragón, en aquellos momentos dramáticos para España. Conociéndolo, diría que podría haber aceptado esa misión u otra que se le hubiera encomendado. Pero estuvo aquí, entre nosotros, cuando comenzaba la guerra civil que más tarde se extendió trágicamente al continente europeo y al resto del mundo.

De esta presencia, que lo marcó para siempre, hablé con él en diversas ocasiones y circunstancias. Como era un socialdemócrata radical -de raíces -, no es extraño que estuviera alejado del comunismo y próximo al socialismo libertario del POUM. Ni que decir tiene que su referente principal era la lucha contra la amenaza que se cernía sobre todos: el totalitarismo nazi.

Para Brandt, como para tantos seres humanos que creían en la libertad y en la justicia social, el conflicto español se presentaba como un anticipo, un campo de ensayo, de lo que se disputaba en la esfera europea y mundial.

Pocos ciudadanos de Huesca o de Aragón, Conocen esta presencia, a pesar de la trayectoria del personaje en las décadas posteriores. Por eso, el homenaje y el recuerdo es tan oportuno Como merecido. NoS ayudará a mantener la memoria histórica, para no perder de vista de donde venimos, Como guía para saber Con mayor certeza hacia donde queremos ir .

Pero también noS ayudará a comprender la figura de W. B., CUyoS sentimientos hacia España, la España descolgada de la liberación de Europa, estaban marcados por esa temprana experiencia. Comprenderlo significa, también, recuperar una posición básica para la construcción de una Europa política, unida en un proyecto de paz y desarrollo para sí misma y para el mundo.

La noche que cayó el Muro de Berlín -su Berlín -, este hombre, Como el entonces Canciller H. Kolh, vieron que el caballo de la historia pasaba al galope y sin jinete delante de todos. Tuvieron la intuición y el valor de montarlo, en medio de las dificultades de comprensión de loS de dentro y de loS de fuera.

Al poco tiempo, arrasado físicamente por la enfermedad, lo convencí de que el Congreso de la Internacional debería ser Convocado en Berlín. Se resistía, a pesar de que era lo que más deseaba, para no ser malinterpretado Como Presidente de la IS y Como alemán que quería una Alemania Europea, no una Europa Alemana.

No pudo asistir a ese Congreso y me encargó que lo representara. Hice lo que pude, recogiendo en eSoS días una parte de ese testamento verbal que me dedicó en su casa. Nunca he hablado de ello, pero Sigo sin poder olvidarlo.

Hoy, aunque querría más, estaría por la aprobación de La Constitución Europea. y o, también.

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