Servicios públicos y empresas privadas

Luis Laiglesia

Existen una serie de servicios públicos gestionados por empresas privadas o pseudoprivadas que están haciendo aguas en los últimos tiempos. Allí están hechos como el corte de luz que se produjo recientemente en el Valle de Chistau con los establecimientos hoteleros llenos. Cortes que de forma habitual también vienen sufriendo en la Galliguera: En Agüero o en Murillo de Gállego.

Pero hay más. Recientemente la compañía telefónica ha dejado sin servicio a una población como Pompenillo ¡A cinco kilómetros de la segunda capital de Aragón! Un mes han estado en esta población sin teléfono, pero ha sido denunciar el hecho los medios de comunicación, entre ellos Radio Huesca Digital, y de inmediato la compañía telefónica ha enviado a primera hora de este viernes a sus operarios pasa subsanar el problema.

Al final, hemos sabido que una tormenta fue la causante de que Pompenillo haya permanecido 33 días sin un servicio esencial como el teléfono. Pero lo peor de todo es que Telefónica -nótese que lo he escrito sin acento, como decidió en su día la firma- según me contaba una vecina, ha tenido la desfachatez de cobrar la tarifa, e incluso internet. ¡De traca! La compañía no solo no ha ofrecido el servicio, sino que lo ha cobrado. La vecina llamaba a Terra para explicar lo que estaba ocurriendo, pero en Terra le decían que llamara a Telfónica, y así sucesivamente...

¿Cuando será el día en el que este tipo de compañías que gestionan servicios esenciales de carácter público se les pase la factura por hechos como este?

Y luego que me vengan a hablar de la despoblación del medio rural. Con estos servicios no me extraña que en los pueblos haya, cada vez, menos gente.

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