La vida nocturna

María Iglesias

El fin de semana ya ha comenzado, ahora hay que planear el sábado noche:

18 horas, tomando una cerveza se decide el ?plan? para la noche

21 horas, comienza la cena en familia, y las preguntas de rigor; ¿con quién has quedado? ¿qué vas a hacer? ¿dónde vais a ir? ¿llegarás tarde?...

22 horas, tras la ducha, el maquillaje, el vestido... último retoque y salida a la calle, no sin antes oír... ¡¡¡Comportate... y no vuelvas tarde!!!

22.15 horas, llegada al bar de costumbre, ahí ya empiezan a llegar los amigos y sobre la mesa empiezan a verse las primeras copas de alcohol

23 horas, ahora ya estamos todos y comienza el ritual, unos días con litros, otros algún tipo de juego para empezar a beber...

1 horas, salida del bar, casi haciendo eses, y decisión del bar y ruta elegidas, con un volumen de voz poco recomendable para esas horas de la mañana

A partir de aquí, las horas, los bares y los acontecimientos se nublan en la mente de muchos... de los que los disfrutan, sin embargo seguramente hay vecinos que podrían indicarnos con pelos y señales, horas, bares y conversaciones. Y es que el volumen de la voz se eleva, no sólo en conversaciones, en un sábado se pueden escuchar peleas, gritos y cantos...

Esto es un sábado para un 90% de los jóvenes.

La diversión de un fin de semana se ha convertido en el preparativo y desarrollo de una noche, especialmente la del sábado, y se han dejado atrás otras ocupaciones, como las excursiones, actividades deportivas, juegos, visitas familiares, etc.. Yo, personalmente, también me incluyo muchos sábados en este ritual, sin embargo cada jueves y viernes me doy cuenta de lo molesta que puedo resultar a mucha gente que sólo quiere dormir.

Aquí se entremezclan los intereses de vecinos, que tienen derecho a un descanso y a hosteleros que buscan optimizar su negocio para poder llegar a fin de mes, al fin y al cabo es un trabajo. Esta es una lucha, que se viene desarrollando desde hace muchos años y que no parece tener fin. Hoy por hoy, los vecinos siguen sin poder dormir, y los bares se inundan a multas o pierden dinero con la hora de cierre. Al fin y al cabo, no hay solución y todos pierden. Los bares están cada vez mejor insonorizados y las casas igualmente, muchos de los ruidos provienen de la misma calle, provocados por todos los que salen de marcha... un poco de ayuda para todos, sería la responsabilidad de cada uno de respetar el derecho de los demás y no ?armar escándalo?, la 1 de la madrugada no son las 5 de la tarde. Puede que los culpables de estas luchas seamos los propios usuarios de la ?marcha nocturna?, habrá que meditar y ver si podemos poner de nuestra parte, no nos costaría tanto, eso seguro. Por supuesto, en el vandalismo ya no nos metemos... aquí negocios y vecinos son los que lo sufren y merecen un apoyo.

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