Tráfico no baja la guardia en los controles de alcoholemia

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Además de la vigilancia del uso del cinturón de seguridad, desde la Guardia Civil de Tráfico no se descuidan aspectos tan importantes en la seguridad del tráfico como son los controles de alcoholemia y de velocidad en las carreteras altoaragonesas con el objetivo de bajar la accidentalidad.

El pasado fin de semana se han realizaron 331 controles de alcoholemia en las carreteras altoaragonesas, con un resultado de 8 infracciones administrativas y 1 detenido por presunta infracción en el km. 633,300 enlace de salida con la carretera N-330, término municipal de Sabiñánigo, con motivo de presentar síntomas evidentes de embriaguez, tras la comisión de una infracción al vigente Reglamento de Circulación. El detenido, de nacionalidad portuguesa, A. P. Da C., de 29 años de edad, dio una tasa positiva de 1,15 mgrs., de alcohol por litro de aire espirado.

Durante el mes de septiembre se practicaron 1.836 pruebas de alcoholemia en las carreteras altoragonesas y de ellas 1.769 resultaron negativas. Un porcentaje que no es muy elevado pero que sigue luchando porque todavía sea menor para garantizar la seguridad en las carreteras.

Recordamos que durante el primer semestre de este año se han sometido a controles preventivos de alcoholemia 7.606 conductores, de los que han dado positivo 370, cifra que supone un 4?84% del total. Además, en este periodo, la Guardia Civil de Tráfico ha realizado otros 2.321 controles motivados por infracciones previas del conductor, por accidente o por presentar síntomas de intoxicación etílica.

Ante un control de alcoholemia realizado por la Guardia Civil, los conductores deben saber que negarse a soplar puede comportar la comisión de un delito de desobediencia grave, castigado con la pena de prisión de 6 meses a un año, según el artículo 380 del Código Penal. Si la prueba de alcoholemia se realiza, y el resultado da positivo, el vehículo debe permanecer inmovilizado hasta que el conductor reduzca los niveles de alcoholemia a límites permitidos. Según los niveles etílicos detectados, las multas oscilan entre 450 a 600 euros, y pueden conllevar una retirada del permiso de conducir de 1 a 3 meses.

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