Cartas al director: Derecho a la discrepancia

Pilar Ortega Gómez

Esta mañana, de miércoles lluvioso, mi hija de 4 años dibujaba un campo de flores mientras me preguntaba porque unas máquinas estaban rompiendo la plaza frente a nuestra casa.

La plaza es un solar vacío que había sido colonizado poco a poco con la hierba, rodeado de la calle Monasterio de Iguacel, las casas del barrio de la Paz y las viviendas de promoción pública de dos épocas.

Al equipo de gobierno del ayto. de Jaca le parece que lo más adecuado para ?nosotros? es llenar la plaza de coches construyendo un parking.

En contra estamos muchos vecinos cuyas firmas presentamos al ayto. en las que pedíamos un uso público como plaza, no de coches, sino de personas (niños, mayores y de todas las edades) que encuentren una sombra para descansar o jugar. Argumentábamos que no había problemas de aparcamiento en la zona (la diferencia puede estar entre aparcar enfrente del portal de casa o unos metros mas allá.) Pero es que el solar da para todo (plaza y aparcamiento) solo cambiando la posición de los coches que aparcan en su alrededor de ?en línea? a ?batería oblicua?.

Hace dos años el ayto. presentó el proyecto a una de las tres comunidades de vecinos que rodean la zona, siendo aprobada por la comunidad de vecinos de Mº Iguacel.

También se presento en ese proyecto zona verde y juegos infantiles en la parte de atrás de las casas (zona norte, fría, encharcada y colindante con la vía del tren). Esto no debe correr tanta prisa pues lo único que tenemos como equipamiento infantil es una estructura de metal sin columpios desde que yo lo conozco.

Mientras las ricas zonas céntricas de Jaca son elegantemente urbanizadas, peatonalizadas y dotadas de equipamientos del siglo XXI (cosa que nos alegra) las zonas periféricas, especialmente esta de viviendas protegidas, no tenemos ni un banco, ni una papelera, el servicio de limpieza solo pasa una vez a la semana, los contenedores son los mas deteriorados sin que se estropeen aquí...

A veces da tristeza ser considerada ciudadana de segunda solo por vivir en una zona como esta o en un pueblo pagando los mismos impuestos que los demás. Nos queda el derecho a la discrepancia (sano en democracia) y l@s niñ@s, que en el futuro esperemos que hagan una ciudad para los ciudadanos y no para los coches.

O quizá, quien sabe, el ayuntamiento rectifique y crea que nosotros también nos merecemos equipamientos.

¿Qué le contesto a mi hija señores del gobierno de esta ciudad?

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