El discutible criterio de la edad

Nuria Garcés

Juan Luis y Maribel son valientes. O consecuentes. Si hubieran podido tener hijos, habrían tenido una familia numerosa. Como no pudieron, han decidido dar la posibilidad de vivir felices en su familia a otros niños. Primero fueron tres. Ellos fueron a adoptar a un niño y se encontraron con tres hermanos. No se amilanaron y se hicieron cargo de todos. Seguro que fueron años duros y difíciles. Hoy se les ve felices. Años después, buscaron a la niña, como tantas parejas. Y la encontraron en China. Otro pedazo de cielo.

Y ya como muy pocas parejas, decidieron rizar el rizo, y traerle una hermanita a Elisa. Su felicidad era casi completa, les faltaba acabar de reunir todos los papeles para viajar a China y traer a Berta. Porque como el país que les da a la niña les concedió todos los permisos, ellos se hicieron ilusiones y le pusieron hasta nombre.

No contaban con la edad de Maribel. 49 años que, a una mujer que no le habrá importado nunca cumplir años, ahora deben de pesar como losas. Cuando se ha demostrado la posibilidad de sacar adelante una familia, con la complicación añadida de tres niños a la vez; cuando se ha dejado clara la generosidad de unos padres que no están dispuestos a ?empezar a vivir y a disfrutar? como tantos otros, llegado un momento, sino que prefieren ?volver a empezar?, no se comprende que un criterio de edad, por parte del gobierno autónomo, eche atrás tantas ilusiones y tantos buenos propósitos.

Si Juan Luis y Maribel vivieran en Cataluña, en Extremadura, en Andalucía o en Galicia, por poner algunos ejemplos, ya tendrían a Berta con ellos. Es triste que tengan casi renegar de sus orígenes por esta cuestión. ¿Serán las madres catalanas más ?juveniles? a los 49 años que las aragonesas?.

Alguien se ha plantado en el Instituto Aragonés de Servicios Sociales y dice que no van a flexibilizar su postura por más que pidan y supliquen. Me parece que no es el momento de acordarme de una conocida periodista que tendrá mellizos (2) a los 49 años en unas semanas; o de un octogenario que recientemente tuvo un hijo, sesenta años más joven que su hermano... Claro, en esos casos, ellos tuvieron la suerte de ser biológicos.

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