En propiedad

Cristina Pérez

España no alquila, España compra. Así suena mal porque siempre que se habla se tiende a hacerlo, muy mal hecho, de la absorbente mayoría y nos olvidamos de la imponente minoría que alquila su vivienda. Pero, al parecer, los españoles somos más de compra que de alquiler. Nos va más lo de ?ser propietarios? que lo de ?ser inquilinos?, por lo visto por un sentido práctico de tener un patrimonio con vistas a un futuro ,donde el fondo de inversión más seguro es el de la escritura de propiedad.

Pero prestemos atención a esa aplastante minoría que no llega a fin de mes, en Aragón cada vez somos más , y que tiene cada treinta días una cita con el casero, para fortalecer la propiedad ajena que no la propia.

Esa minoría que mira con cara de circunstancias a quienes acuden al notario a formalizar un futuro hipotecado pero de propietarios. La minoría que, ni tan siquiera, llega al mínimo establecido para esperar un día entero a la puerta del local para preinscribirse en Viviendas de Protección Oficial. Esa minoría que es capaz de organizarse la vida de familia numerosa en cuarenta metros cuadrados.

Tienen las llaves de una casa que, si bien no es de ellos, es su hogar. Un hogar es el lugar de descanso, de encuentro, la cita con el interior del exterior que nos desborda. Hay a mucha gente que les da exactamente igual ser propietarios o inquilinos si se trata de tener un techo; hay a otros que no les queda otro remedio y algunos se pasan más de media vida luchando, trabajando, arañando horas al desgarrado reloj diario para acumular extras que logren llegar al mínimo necesario, para que el banco de turno se decida a firmar el compromiso.

La aplastante minoría que alquila y no compra, andan estos días mirando las listas de VPO, con el desánimo a cuestas de la esperanza. Ellos nunca podrán ser propietarios.

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