La necrópolis de Martínez de Velasco: el enterramiento más antiguo conocido en Huesca

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El lugar de enterramiento en Huesca y el modo de hacerlo han evolucionado a lo largo de los siglos. Si bien en la provincia los dólmenes nos remontan en el tiempo a hace varios milenios, en la capital oscense el enterramiento más antiguo que se conoce se sitúa en la avenida Martínez de Velasco, junto a la iglesia de La Encarnación. Se trata de una necrópolis íbera en la que se practicaba la incineración de los cuerpos, técnica muy utilizada posteriormente en época romana. En principio, esta necrópolis era el cementerio de Bolskan. Allí se encontró la efigie del que, como apunta el historiador Carlos Garcés, se puede considerar ?primer oscense conocido?

A lo largo de la Historia, Huesca ha contado con enterramientos en el exterior de la ciudad y también en su interior. También se ha dado el depósito de restos mortales en el interior de templos. Al margen del panteón real, existente en San Pedro el Viejo, destaca el enterramiento en la Catedral de Bizencio Juan de Lastanosa (el mecenas más importante de la ciudad) y de Félix de Azara (científico que da nombre hoy en día a los premios medioambientales más importantes de Aragón). Se encuentran en la cripta que hay bajo la capilla de los Lastanosa.

Aparte de las grandes tendencias de enterramiento, los cementerios no están exentos de modas. Y la egiptomanía está presente en todo Occidente, también en Aragón. Son muchos los ejemplos de tumbas, panteones, lápidas,... con influencias egipcias (por ejemplo en las formas y en la utilización de escarabajos). Todo ello lo ha estudiado Joaquín Lizana, egiptólogo, que reconoce haber encontrado ejemplos magníficos.

Incluso a comienzos del siglo XX se llegaba a construir un panteón en Zaragoza que imita en granito el templo de Karnac.

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