Los vecinos afectados por Magdalenas Heras piden veinte millones de pesetas al Ayuntamiento de Monzón

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En nota de prensa el Ayuntamiento de Monzón destaca que en el proceso de reclamaciones administrativas iniciado en el 2003 por los vecinos del barrio de La Carrasca, afectados por los ruidos de la ha fábrica, ha llegado a los Juzgados, y el Ayuntamiento, que respondió a los primeros recursos con el silencio administrativo, se enfrenta ahora a una demanda de veinte millones de pesetas como responsable subsidiario de las molestias causadas por una industria cuya actividad no se acomoda a la ley, y presumiendo que el fallo de los tribunales, salvo negociación previa que lo haga innecesario, será favorable a la parte demandante.

El Ayuntamiento, por su parte, en junio pasado, abrió un expediente de cierre de actividad a la empresa ? El Quiteriano? ( Magdalenas Heras) basándose fundamentalmente en la ilegalidad de las instalaciones fabriles por no disponer de licencia de actividad ( condicionada, entre otras cosas, a la urbanización de una parcela como verde) y la contaminación acústica que afecta al vecindario. Expediente sobre el que el próximo lunes se tomará una decisión, valorando los aspectos que la citada demanda judicial y su trascendencia social ha provoca pero también y más importante que la empresa ha incumplido los acuerdos a los que se comprometió el día 2 de julio ante el consejero de Industria en la reunión celebrada en Zaragoza. Un ?periodo de gracia? en el que la empresa debería haber mostrado voluntad de alcanzar un acuerdo ( urbanizando la parcela en primer lugar), finalizando el mismo sin que hay cumplido los compromisos adquiridos.

La situación es la siguiente, según ha explicado la concejal de Urbanismo, Elisa Sanjuán, tras realizar los técnicos una visita de comprobación, la empresa no ha ejecutado la zona verde vinculada a la apertura de la nueva fábrica y no se han hecho las obras previas para poder conceder la licencia de actividad. El ayuntamiento de Monzón realizó una visita de comprobación detectando que en la planta nueva había una tercera línea de producción, que no estaba informada en el Ayuntamiento, por lo que habría que tramitarla. Con respecto a la fábrica vieja no consta la licencia para la actividad industrial que está realizando, ya que sólo hay un permiso de panadería, como ha explicado Elisa Sanjuán.

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