Entre rejas

Lorenzo Río

Esta semana ha saltado a la palestra un tema del que se viene hablando hace ya bastante tiempo y que parecía cerrado, pero el debate que ha suscitado en los últimos días demuestra que no es así. Las Jornadas sobre Patrimonio que se han venido celebrando días pasados en la capital oscense han abierto una nueva brecha sobre el uso que se le puede dar a un edificio ?emblemático? de la ciudad de Huesca. Es la antigua cárcel provincial y lo de emblemático entre comillas viene porque seguro que para muchos de emblemático no tiene tanto. Sólo hay que pensar en los que vivieron con dureza y represión la época franquista, y pasaron en algún momento por esos muros. Y si no ellos mismos, alguno de sus familiares. Claro, viéndolo así, la cosa cambia, ¿no?. Me refiero a que para muchos no supondrá gran cosa el hecho de que se esté debatiendo qué uso se le da a este edificio, pero otros quizás lo que esperen es que se derribe; hay que reflexionarlo. Borrón y cuenta nueva.

El debate parecía enterrado. El Ayuntamiento de Huesca había decidido derribar el edificio y edificar en su solar una nueva promoción de viviendas en la que, incluso, se podría dar cabida a las nuevas instalaciones del Centro de Salud del Perpetuo Socorro. El futuro del solar estaba cerrado en el PGOU, pero esta semana de nuevo se abrían las opciones. Desde el Colegio de Arquitectos Técnicos de Aragón se ha propuesto, por ejemplo, rehabilitar en edificio y crear en él una nueva biblioteca. Un proyecto ambicioso a primera vista, desde luego, pero bajo el que hay que reflexionar sobre distintos asuntos.

Por un lado, ¿Hasta qué punto es una prioridad esto para la ciudad?, Lo digo porque la rehabilitación de todo edificio supone una enorme inversión, más cuando se trate de una infraestructura como ésta, una cárcel, de grandes dimensiones. Y el presupuesto del Ayuntamiento de Huesca se sabe que es reducido, entonces, ¿En qué priorizamos: en muralla, en Palacio de Congresos o en cárcel? Está claro que todo se quiere, pero todo no se puede hacer. Está muy bien pedir, sugerir, pero hay que pensar también en sufragar todo eso.

Se ponía estos días como ejemplo el caso de la antigua cárcel de Salamanca, reconvertida hace un par de años en un enorme Centro de Arte. Por curiosidad, les emplazo a que consulten cómo se sacó adelante este proyecto y qué viabilidad está teniendo en estos momentos, por cierto, muy cuestionada por toda la ciudad del Tormes. Un dato, Salamanca fue Capital Europea de la Cultura el pasado 2002. Las inversiones que llegaron de Europa a esta ciudad permitieron levantarla por completo, también esta cárcel que supuso un proyecto millonario sufragado por estos fondos. Pero, ¿Quién lo sufragaría en el caso de Huesca?

Lo cierto es que siempre existe cierto rechazo inicial a deshacernos de un edificio que ha formado parte de la historia de la ciudad, yo el primero al que le ocurre esto; pero cuando uno reflexiona sobre los pros y los contras de una actuación como ésta, no sabe qué decidir: ¿son más los pros o los contras? Es difícil determinarlo. Mientras tanto, la cuestión está entre rejas.

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