2.500 personas sufren un ictus en Aragón cada año

El Día Nacional del Ictus se conmemora este jueves 18 de noviembre con el eslogan ?Prevenir el vital?. Según el Instituto Nacional de Estadística, el ictus es hoy en día la segunda causa de mortalidad tras el infarto de miocardio, con el que comparte similares factores de riesgo o causas desencadenantes (hipertensión arterial, tabaco, colesterol, diabetes, alcohol y otras drogas, sedentarismo, edad, arritmia cardiaca). En Aragón, cada año hay 2.500 y 3.000 casos y otros 6.000 padecen secuelas de esta enfermedad. Además, es la principal causa de incapacidad grave y de larga duración y la segunda de demencia.

El Hospital Universitario Miguel Servet atiende anualmente una media de 750 casos, por lo que ha puesto en marcha un Proceso específico para la Asistencia del Ictus. Se trata de una reorganización de la atención que se presta a estos pacientes con Protocolos y Vías Clínicas de cada una de las actuaciones que se llevan a cabo cuando se produce un ictus.

El ictus es un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. Se produce cuando una arteria cerebral se obstruye por un coágulo (trombosis o embolia) o se rompe, dando lugar a una hemorragia cerebral. Al no llegar el flujo sanguíneo necesario a una parte del cerebro, se produce una lesión en esa zona (infarto cerebral). Los síntomas que provoque esta lesión dependerán de la función que desarrolle el área del cerebro correspondiente: parálisis de un lado del cuerpo si es un área motora, imposibilidad para hablar si es un área del lenguaje o pérdida de conciencia, entre otros. Estos son los síntomas más habituales junto a otros como trastornos de la sensibilidad o visión y, todos ellos, con el denominador común de presentarse bruscamente. El dolor de cabeza es poco frecuente, salvo en las hemorragias (15-20 % de casos); esta circunstancia motiva que algunos afectados no valoren como urgente su problema, sobre todo si los síntomas, como ocurre frecuentemente, son transitorios. Tratando estos casos más leves, se puede evitar que el siguiente episodio sea más grave e invalidante, por lo que ante síntomas de este tipo el paciente debe ser valorado y tratado urgentemente.

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