El rey negro

Nuria Garcés

Tenía que llegar. El día en el que hubiera que cambiar a Baltasar estaba a la vuelta de la esquina. Y, al parecer, ha llegado. El hecho de la inmigración es incontestable y el que, cada vez haya más niños mulatos y negros en Huesca, lo vemos ya con total normalidad. Lo que, probablemente, ellos no veían tan normal es que el rey Baltasar fuera tan negro como el carbón. Pero negro-negro. Y los negros, en realidad, son un poco marrones, para qué nos vamos a engañar.

Durante años, Luciano Vallés, Fernando Anoro y Ángel Lorés, y antes Pedro Lafuente y Antonio Turmo, han interpretado maravillosamente a los Reyes Magos cada 5 y 6 de enero. Nos han llenado, a grandes y pequeños de magia y de ilusión. Las palabras y preguntas del venerable Rey Melchor, los balbuceos en su lengua lejana, seguidos de perfectas frases en un ?sorprendente? castellano de Baltasar, la traducción del bondadoso rey Gaspar, en el balcón principal del Casino traen recuerdos de años y años de nuestra vida. Pero, todo hace indicar que hay que dejar paso a la realidad.

El tema se está tratando con guante de seda en el área de fiestas del ayuntamiento. No en vano, hay mucha sensibilidad por la ilusión que los tres ?Reyes? han puesto durante años en su cometido, poniendo incluso de su propio bolsillo trajes o adornos. Destacable ha sido el altruismo que han demostrado a lo largo de los años, mucho antes incluso de que el ayuntamiento se involucrara en esta celebración.

Hace años, no había negros en Huesca, por lo que el disfraz era obligatorio. Todavía recuerdo el día en que reparé en los guantes de goma negros de Baltasar... Allí se perdió un poquito la magia de los Reyes Magos. Pero hoy en día, los niños, a los que ya ?engañamos? lo suficiente en estas fechas, parece que ya no merecen que todavía les mintamos un poco más. Más aún, teniendo en cuenta la gran cantidad de negros que viven ya entre nosotros. Alguno de ellos no tendrá problemas para vivir un par de días de auténtica ilusión. La suya y la de los más pequeños de la ciudad.

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